Las previsiones en el número de abonados no se están cumpliendo y en el club existe preocupación dado el alto presupuesto que se ha marcado la entidad amarilla para jugar en 2ªDivisión
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A estas alturas de campaña de captación de socios, la diferencia, con respecto a la temporada pasada, es demasiado grande ya que según parece el submarino no ha llegado a los 4.000 abonados lo que supone un descenso del 30% sobre la campaña anterior.
Parece que no ha servido de mucho el hecho de que el Villarreal, de momento, no se haya desprendido de jugadores a excepción de Diego López, Ángel López y Marcano.
La junta directiva que preside Fernando Roig va a hacer un esfuerzo enorme por mantener una plantilla competitiva que pueda, si no garantizar, sí hacer una propuesta de retorno a primera división en una sola temporada. Se habla de un presupuesto superior a los 30 millones de euros lo que supondrá un desembolso de su particular patrimonio al presidente y un déficit previsto importante que tienen como único objetivo devolver al equipo a la máxima categoría de nuestro fútbol.
Es el momento de la respuesta del aficionado. El club creo que ha hecho todo lo que ha estado en su mano para atraer a los abonados. Una rebaja de precios cercana al 20% y la garantía de que el año que viene, en primera división, se pagará lo mismo creo son argumentos suficientes para que la campaña hubiera supuesto un éxito mayor que el alcanzado hasta el momento.
Este proyecto es de todos y cada una de las partes tiene que aportar su esfuerzo para sacar la nave adelante. El respaldo popular que ha recibido Fernando Roig en todas y cada una de sus apariciones en público hacía pensar que el aficionado se iba a volcar con el nuevo proyecto pero los resultados no avalan la respuesta que se ha recibido en la calle.
El fallecimiento de Manuel Preciado, que había sido recibido con agrado por el aficionado como nuevo entrenador, no ha ayudado mucho, tampoco la situación económica de familias y empresas está para tirar cohetes pero debemos ser conscientes de que estamos, sin duda, en el momento más delicado de los últimos años amarillos.
El retorno a primera división se hace necesario por motivos de categoría deportiva y, sobre todo, por razones económicas que devolverían al club al mercado de la televisión, las quinielas, el merchandising y los ingresos de publicidad que se ven tremendamente reducidos en la división de plata.
La afición no puede dejar solo a Fernando Roig en el esfuerzo. El Villarreal necesita, ahora, la fidelidad de su aficionado para, entre todos, conseguir el retorno a la primera división.