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Antonio García
Viernes, 24 febrero 2017

Problema de educación

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Los árbitros de fútbol de Castellón, apoyados por algunas instituciones, luego les explico el porqué de solo algunas, han dicho ¡Basta ya! a la violencia física y verbal en el fútbol, especialmente en el fútbol base.

 

Separar hoy día cualquier cosa de la situación sociopolítica que vivimos es imposible y aunque hiciera mil y un esfuerzos en circunscribir este artículo exclusivamente al tema deportivo no lo conseguiría ya que la base del problema, a mi modesto entender, no es deportiva.

 

Sí nos centraremos en el fútbol base, dejando a un lado el fútbol de adultos y con mucho más motivo el profesional.

 

Acudir a presenciar un partido de fútbol de benjamines, alevines, cadetes o juveniles es, en muchos casos, un ejercicio de paciencia y una desagradable experiencia de vergüenza ajena.

 

No puedes llegar a entender la falta de educación de algunos padres y madres, y no lo digo por la tontería de la igualdad, lo digo porque en muchos casos son las “mamás” las que pierden los papeles presenciando los partidos que disputan sus hijos.

 

Que un “animal” o “animala” cualquiera insulte en un campo de fútbol a niños y alimente la violencia para con el contrario de sus hijos no es un problema deportivo, es un problema de educación.

 

Hay padres sin vocación que se empeñan en hacer creer a su hijo que es “el rey del mambo” porque el propio padre así lo piensa y si “su niño” juega al fútbol Maradona, comparado con su vástago, es un puñetero aprendiz. A parte de esta locura de connotación deportiva también se empeñan en que “su niño” sea un auténtico líder aunque a él le guste pasar desapercibido, si su niño no destaca es el “papá” o la “mamá” el que pasa desapercibido y no han ido al fútbol para que nadie se entere de su presencia. Si es necesario animan al niño a que le rompa la pierna al contrario con tal de que su ego, no el del niño, quede saciado de prepotencia y protagonismo.

 

Antes de comenzar el partido ya se han dirigido al entrenador para darle la “clase particular” oportuna de fútbol e indicarle la alineación adecuada. ¡Qué sabrá este de fútbol!

 

Si pueden también se acercarán al colegiado, sobre todo si este es menor, para ejercer sobre él la primera coacción del día e indicarle a favor de quien debe pitar.

 

Una vez “preparado el terreno” comienza el partido y no hay madre que se libre. Se acuerdan de la del árbitro, el primero por supuesto, de la del entrenador propio y contrario y de cada una de las progenitoras de los miembros del equipo contrario.

 

No se te ocurra llamarle la atención e indicarle que está haciendo el ridículo porque el señor o señora en cuestión te monta la tercera guerra mundial en un santiamén.

 

Suelen ser padres que piensan que su niño debe ser educado en el colegio, sobre todo si es de pago, sin tener los dos dedos de frente mínimos necesarios para darse cuenta que al colegio se va a aprender y que la educación de tu hijo es responsabilidad exclusiva tuya y de tu cónyuge.

 

Educar un niño significa enseñarle a perder, a ganar aprenden solos, supone inculcarle respeto por el rival y el juez de la contienda y dejarle claro que, a su edad, el fútbol es primero un juego, después un deporte y nunca un objetivo.

 

Solo con inculcar a nuestros hijos los valores básicos del deporte habremos avanzado kilómetros en su educación pero debemos completar el círculo dando ejemplo y comportándonos como deportistas y no como descerebrados.

 

Debieran ser los propios padres los que estuvieran más atentos a erradicar de la grada los insultos y las blasfemias que del propio partido, es vergonzoso que los niños tengan que escuchar lo que escuchan cada vez que salen al césped a jugar.

 

Algunas instituciones, Ayuntamiento y Diputación a la cabeza, ya han mostrado su apoyo incondicional a la iniciativa de los árbitros de Castellón de recoger en las actas los insultos, acudir al delegado parando el partido cada vez que ocurran estos hechos y llamar a la fuerza pública si el delegado no cumple con sus funciones.  El concejal de deportes, Enric Porcar, afirmó que está dispuesto a estudiar la retirada de toda subvención pública a aquellos clubes que no colaboren en arreglar la situación insostenible a la que se ha llegado.

 

Los medios de comunicación nos hemos volcado con la iniciativa pero ¿saben, curiosamente, quien no ha movido un dedo? Han acertado, ni la FFCV (Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana) ni su Delegación en Castellón. Parece que siguen anclados en defender más los dineros que mueve el fútbol que en su promoción.

 

Eduquemos a nuestros hijos en los valores del deporte, pero para conseguirlo, este sí es un objetivo, los niños necesitan padres deportistas, al menos de pensamiento.

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