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Luis Andrés Cisneros
Jueves, 2 marzo 2017

La realidad es delito

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¿El cuerpo del delito?

 

Ya le pasó, hace varios siglos, algo similar a Galileo Galilei, cuando en 1633 fue condenado a prisión perpetua por decir que el Universo no gira en torno a la Tierra, desechando la idea de que nuestro planeta era el centro del Mundo. Posteriormente se retractó, pero aun así,  se le condenó a “arresto domiciliario de por vida”.

 

¿Cuál fue su “doloso pecado”?. Ni más ni menos que decir algo que era evidente y real. En aquella ocasión la Iglesia Católica reaccionó con virulencia, no dando crédito a las demostraciones del astrónomo italiano y calificándolas de herejías.

 

Un hecho parecido aunque, bajo mi punto de vista, mucho más absurdo se ha producido con el autobús que ha puesto en marcha la organización Hazte Oír, y en el que se puede ver un texto tan elemental y biológicamente demostrado e irrefutable cómo que “los niños tienen pene y las niñas tienen vulva”. Hecho éste no de reciente implantación, sino que, desde la aparición del ser humano sobre la tierra, se ha mostrado inmutable.

 

Pero no, en el Siglo XXI, aseverar este hecho constatable sin necesidad de tener unos estudios dignos de Premio Nobel, es motivo de delito, amenazas de muerte, secuestro de un autobús, insultos y, esperen que todo puede pasar, hasta de cárcel.

 

Y todo ello porque los gurús de lo “políticamente correcto”, los partidos adscritos a la única ideología permitida y la mayoría de los subvencionados y apesebrados medios de comunicación, así lo han decidido

 

Se han inventado un delito, según el cual estas frases atentan, marginan y desprecian al colectivo transexual (que me lo explique alguien). He leído y releído las citadas frases y no entiendo dónde está el ataque a ese colectivo. No sabía yo que nombrar los atributos sexuales de los humanos era denigrante para alguien.

 

Ahora todo va en función del “delito de odio” que, en el fondo, es ni más ni menos  que el concluir que todo aquel que piense distinto a las normas progresistas de hoy en día, incurre en un delito de estas características y hay que hacerle caer todo el peso de las nuevas leyes impuestas por lobbies de presión, artífices de la ingeniería social dominante.

 

La libertad de expresión está feneciendo a pasos agigantados, pero sólo en un sentido. En el otro se admite todo lo demás, siempre en aras a cambiar los valores que han sido la base de toda nuestra historia. Se ríen los insultos y desprecios a las víctimas del terrorismo (véase el caso de Irene Villa), se anima a atacar a la Iglesia (pintada en autobús “arderéis como en el 36), a asaltar lugares de cultos católicos y así habría cientos de ejemplos.

 

No nos damos cuenta de que estamos iniciando una pendiente peligrosa y que no hemos visto si los frenos nos funcionan. Pero sí estamos asistiendo a esperpentos cómo el acaecido en el Carnaval de Las Palmas, donde el primer premio ha sido para una Drag Queen que escenificó un chabacano, esperpéntico y ofensivo número ridiculizando a Jesucristo y a la Virgen María.

 

Ha habido incluso partidos políticos, cómo el PP, que se han mostrado encantados con el numerito y lo han felicitado. Lo que ya es el colmo del disparate, es el hecho de que este “iluminado de las artes escénicas” esté estudiando para ser  profesor de religión. De traca final. Este hecho insólito le invalida para ejercer dicha profesión.

 

Está claro que, mientras la religión católica es el “pim, pam, pum” de los políticamente correctos”, hay otras que sí son respetadas y a las que se tiene miedo, cómo el Islam. Seguro que al “aprendiz de artista canario” ni se le hubiera ocurrido hacer ese número disfrazado de Mahoma. Sobre todo por miedo.

 

Pero este país es así. Los políticos nos están llevando al imperio de caos. La justicia mira para otro lado y, como en el caso del autobús de Hazte Oír, consiente que la policía “detenga” el vehículo sin ninguna orden judicial.

 

El lobby LGTB dicta la corrección política y sus siervos, los partidos políticos y los medios de comunicación, siempre obedientes, se someten a sus órdenes.

 

Sólo me surge una pregunta. ¿Qué objetivo se persigue con todos estos ataques a determinados sectores?. Muy sencillo, los mismos que han movido a los grandes dictadores de la historia, la implantación de un Pensamiento Único. Hace algún tiempo lo predijo Georges Orwell y se quedó corto.

 

 

Finalizo con lo que no es políticamente correcto decir:  ¡¡VIVA  ESPAÑA!!

Luís Andrés Cisneros

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