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Salvador Gallur
Jueves, 27 abril 2017

Invisibles

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No hace mucho, leí una información periodística que hablaba sobre la despoblación de una gran parte del territorio del Estado y que era conocida como la “Siberia española”. Me vi reflejado en ella, en las diferentes declaraciones y testimonios de resistentes que se resignaban a ser los últimos pobladores de un territorio invisible, con una bajísima densidad demográfica y nulas oportunidades de revertir la situación.

 

Hace 25 años, decidí cambiar una València en ebullición, con un crecimiento desorbitado, tanto poblacional, como urbanístico, por una Comarca del interior de Castelló que me enamoró por su tranquilidad, por sus gentes, por sus posibilidades de tener una vida digna sin la efervescencia y la inmediatez de las grandes ciudades. El entorno natural, la paz y multitud de proyectos relacionados con el medio ambiente, me animaron a echar raíces con la naturaleza por bandera, pensando en una Comarca sostenible, ejemplar y con futuro.

 

25 años después, en un mundo globalizado, el Alto Mijares sigue ahí, con las posibilidades intactas, pero 25 años más viejo, más abandonado, con muchísimos menos pobladores y con los que quedamos envejecidos. Un reducto de turismo de fin de semana o de temporada, de casas reformadas por hijos o nietos de la Comarca, que permanecen cerradas durante casi todo el año, con poco interés por parte de las administraciones (ya saben pocos votos) y con unos servicios mínimos, muy mínimos que hacen de los que quedamos una suerte de resistentes, de ermitaños, de seres extraños, con pocas ganas de sonreír y aspecto huraño.

 

Con la crisis de 2007, seguimos teniendo los servicios (justicia, registro, servef…) a centenares de kilómetros, muchas veces transitados en condiciones climatológicas muy duras y sin visos de implantar una red informática de atención a la ciudadanía digna, para poder realizar trámites vía telemática y evitar desplazamientos costosos y peligrosos.

 

Si, soy invisible, somos invisibles, estamos incomunicados tecnológica y infraestructuralmente, estamos aislados del resto del País Valencià, y, sabemos que estamos prácticamente condenados a la desaparición, sólo pedimos que se nos permita morir con dignidad, como ciudadanos iguales a los del resto del País, con servicios dignos, facilitándonos el acceso a los servicios ciudadanos de manera racional y, sólo así, otros pobladores podrán ocupar nuestro lugar con la esperanza de que esta tierra hostil se convierta en tierra de oportunidades y no de abandono.

 

Salvador Gallur. Iniciativa PV. Compromís Alto Mijares.

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