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Luis Andrés Cisneros
Miércoles, 17 mayo 2017

¡¡¡ Peligro, reformas!!!

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Una historia futura. ¿Tiene usted todos los permisos?

 

Querido lector, si tiene usted previsto realizar cualquier tipo de reforma en su vivienda habitual, o bien en una segunda morada, siempre y cuando no esté en manos de los “okupas” de turno, prepárese para sufrir un auténtico calvario con la de permisos que tendrá que solicitar, previo pago por supuesto.

 

Recientemente se ha paralizado  el Plan General de Ordenación Urbana de Boadilla del Monte (Madrid), porque no contaba con, y no es broma no, con el oportuno informe  de impacto de género, según exige la “Ley de Protección Integral contra la LGTBfobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual de la Comunidad de Madrid”.

 

El sesudo y profundo dictamen a emitir por los organismos creados y subvencionados al efecto, dará luz verde a que los colectivos implicados emitan, previa subvención, opiniones y recomendaciones para que el Plan de Ordenación Urbana se pueda llevar a cabo.

 

Los informes de arquitectos y especialistas en otras materias que deberían entender sobre el tema que ocupa, son intranscendentes, y todo se sostendrá en las opiniones de personas interesadas en el proyecto aunque no tengan, porque entre otras cosas no existe, titulación sobre el “impacto de género”.

 

Ahora estamos a las puertas de que los ayuntamientos encuentren la forma de dar una vuelta de tuerca más al ciudadano y, cuando usted pida la autorización preceptiva para realizar cualquier reforma, se lo piense muy mucho y acabe por no hacerla.

A los correspondientes permisos municipales de obra, desescombro y demás, deberá prepararse a solicitar, si se lo piden, que se lo acabarán pidiendo, el “impacto de género” que dicha reforma puede tener. No sé en qué sentido una reforma puede suponer un ataque sexista, heteropatriarcal o machista hacia un ser del género femenino. No lo saben ni ellos.

 

Falta por saber si otros colectivos de gays, lesbianas, transexuales, asexuados, bisexuales o sexófobos pueden sentirse afectados por nuestra hipotética obra doméstica. Con lo cual abriríamos la caja de Pandora a eternizar los supuestos permisos de obra.

 

Pero esto no se acaba aquí, podemos encontrarnos (y no tardará en llegar) en saber el impacto que sobre las mascotas podría tener la obra que pretendemos realizar. Para ello, se tendría que solicitar el correspondiente permiso a los nuevos entes, subvencionados evidentemente, que determinarían si los animales domésticos podrían sentirse respetados en la vivienda.

 

Aún no habremos acabado. ¿Qué le parecería al colectivo musulmán la obra en nuestra propiedad privada? ¿Atentaría contra la protección de sus creencias religiosas? Otro organismo, formado por personas de religión islámica, por supuesto, y con sus correspondientes subvenciones daría, o no, el visto bueno a esta reforma.

 

Seguramente habría que pedir otro informe a   la “Agrupación de Okupas”, no fuera cosa que a los posibles invasores de la vivienda objeto de la reforma, no les convencieran las obras ya que, a lo mejor, no entran dentro de los cánones del Manual del Buen Okupa. Si tienen derecho a ocuparla, ¿por qué no pueden tener derecho a impedir la reforma?

 

Por supuesto, todos los impresos de solicitud de todo lo referente a esta obra, tendrían que estar correctamente escritos en catalán (aunque ellos lo denominan valenciano) y, muy importante, que en el texto no se haya colado ninguna palabra sexista o micromachista. Si se hubiera cometido algún desliz, la solicitud sería denegada y conllevaría la correspondiente sanción.

 

Si una vez finalizado todo ese proceso (podría ser muy largo) le queda dinero y ganas de emprender esa obra, más complicada, costosa y dilatada en el tiempo de construir que la Sagrada Familia, explíquele a sus nietos lo que quería hacer por si ellos pueden acabar lo que usted quería cuando era joven.

 

Toda esta historia tiene una solución fácil, pero los políticos que ahora lo podrían hacer no quieren y nos les es rentable, acabar con las subvenciones y mamandurrias a todos los entes que viven y chupan de esto. Si no hubiera un euro a “distraer” todo esto no existiría.

 

Ya lo sabe, ¡¡¡Peligro, obras!!!

 

Finalizo con lo que no es políticamente correcto decir:  ¡¡VIVA  ESPAÑA!!

 

Luís Andrés Cisneros

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