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Luciano Ferrer Pons
Martes, 4 julio 2017

El dardo en la palabra

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Muchos de los lectores de mi generación, y yo mismo, podemos considerarnos alumnos, aunque sea indirectamente pues lo fuimos a través de sus libros de texto, de quien otrora fuera director de la R.A.E. desde el 5 de diciembre de 1991 hasta diciembre de 1998: El insigne D. Fernando Lázaro Carreter.

 

            No voy a cansarles con una retahíla de su profusa labor lingüística, pero sí me gustaría incidir en sus artículos periodísticos iniciados en el diario Informaciones en 1975, y continuados en el diario El País hasta su fallecimiento en 2004, en la sección El dardo en la palabra, donde instruía en el manejo del idioma y la importancia que tiene cada palabra, la justeza en que debe ser empleada cada una de ellas.

 

Si me permiten, y a modo de ejemplo, les mostraré una de sus frases para mejor comprensión. Dijo D. Fernando: ‘El lenguaje nos ayuda a capturar el mundo, y cuanto menos lenguaje tengamos, menos mundo capturaremos. Una mayor capacidad expresiva supone una mayor capacidad de comprensión de las cosas.’ He aquí la auténtica importancia que adquiere el estudio del lenguaje en la educación resumido en otra de sus frases: ‘El lenguaje es el andamiaje del pensamiento’, ya que educar no es más que otorgar los rudimentos necesarios para enfrentarse a los obstáculos de la vida con las armas del pensamiento propio. Esa, y no otra, es la base del progreso humano, en la que cada uno, pensando por sí mismo, sea capaz de incrementar su bienestar y ayudar a los demás a avanzar, es decir, la educación debe formar como persona capaz de entender y comprender el mundo que le rodea.

 

            Pues bien, da la impresión de que nuestros distintos gobernantes no tienen este concepto como guía a la hora de establecer los distintos programas educativos padecidos por nuestros vástagos hasta el día de hoy y, menos aún, aquel que parece cernirse en el horizonte aunque haya sido, por ahora, suspendido por el TSJCV, donde el lenguaje queda subyugado a ser mero instrumento de comunicación, una herramienta más sin profundidad en su conocimiento intrínseco.

 

            Este privar del conocimiento lingüístico a la población discente supone, por tanto, privarlos de conocimiento, limitarlos a sólo aquello que el docente les transmita sin capacidad crítica, siendo conducente al pensamiento único. Dictadura totalitarista en la cual aquello propuesto por el dirigente es lo único políticamente correcto, pues la relación existente entre la palabra y el mundo de las ideas que en ella se refleja queda cercenada.

 

            Apreciémoslo mediante un ejemplo de rabiosa actualidad centrándonos en la palabra amor y en su supuesta contraria odio. Ambas palabras se encuentran en el ámbito de la expresión de los sentimientos, cosa adecuada para la palabra odio pero que sólo contempla una de las múltiples acepciones que tiene la palabra amor. Odio es el sentimiento de aversión o antipatía hacia una persona o cosa cuyo mal se desea, mientras que amor, entre otras definiciones, es el afecto grande o pasión que siente una persona por otra, matizando el diccionario que dícese también de los animales.

 

¡Vaya!, resulta que se trata de dos sentimientos que nada tienen que ver con lo propiamente humano sino, más bien con lo instintivo o animal que todos poseemos y que, por tanto, sólo resultan controlables mediante aquello que nos diferencia plenamente de los animales: la razón conjuntamente con la fe. Pero no una fe cualquiera sino aquella que confía en un Dios proveedor que invita a tratar al prójimo como a uno mismo: el Cristianismo. Pues, como la historia nos demuestra, la razón es capaz de justificar, por sí sola, las mayores atrocidades cometidas hacia el Hombre y hacia el propio mundo.

 

            No se dejen confundir, cuando los manipuladores del lenguaje emplean la palabra amor lo hacen en referencia a esos bajos instintos pasionales y no en la sublimación del mismo hasta ser capaz de dar la vida de uno por los demás, en sacrificar la propia vida en servicio del otro.

 

            Ese es el relativismo en que nos encontramos instaurados y que, mediante el sistema educativo, privando del conocimiento del lenguaje, fomentan para que su capacidad de relación se encuentre alterada. Es lo que lleva al PP a no ser franco, a padecer como gobernantes gente que tan solo vela por su interés y el de sus amigachos como día tras día nos demuestran los Puig, Oltra, Marzá, Colomer, Montón, Marco, Brancal de turno enarbolando banderas que, a la corta o a la larga, resultarán perjudiciales para su vida del día a día. Y, si no lo creen, al tiempo.

 

            Ya ven lo terrible que es no emplear el dardo en la palabra. Tanto que hasta el código penal recogió el delito de odio, haciendo punible un sentimiento cuando lo punible son los actos. Es punible la incitación a la violencia, sea del tipo que sea, pero nunca un sentimiento “per se”. Mal negocio se hizo al aceptarlo pues, a partir de ahí, cualquier cosa puede llegar a ser delito, sólo depende de la interpretación efectuada por el magistrado de turno.

 

            En VOX nos comprometimos, desde nuestra fundación, como dice el refrán, a llamar ‘al pan, pan y al vino, vino’, a decir las cosas por su nombre y mostrarlas tal cual son. Ese es el pecado de VOX, decir la verdad sin medias tintas empleando el dardo en la palabra.

 

            Si usted sabe apreciar la sinceridad, la claridad, si aprecia pensar por usted mismo y no que las cosas le vengan impuestas, si desea unas instituciones públicas servidoras de la gente y no serviles al poder de lo políticamente correcto, si desea el progreso de usted y los suyos, usted es de VOX.

 

            Le esperamos.

 

Luciano Ferrer

Vicepresidente Comisión Gestora  Provincial de Vox Castellón

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 6 julio 2017 a las 18:53
J.L.M.
Acertada descripción, de un tema que pasa desapercibido pero que en su interior deja indefenso a todo ciudadano. Más bien pasamos a ser lo que el capricho de un juez le apetezca. No hay hechos, pero existen "malas ideas" esto se utiliza según convenga y con quien me parezca bien y ale hop. tenemos una justicia de chiste, esto lo estamos viendo a diario casi siempre aplicado en la misma dirección. Toda la suerte a VOX, que desde siempre llama a las cosas por su nombre, se les entiende todo lo que dicen y la situación geográfica no les hace cambiar de idea. VOX es a día de hoy la esperanza de ESPAÑA.

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