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Martes, 10 abril 2018

Libertad

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Procuren no hacer público o compartir en RRSS este escrito, las represalias que puedan tomar contra ustedes son impredecibles. Sobre todo no se fíen de aquellos que afirman obrar en nombre de la libertad, aquí, créanme, hay de todo menos libertad

Tras años de “titulitis” “pepera” ahora resulta que descubrimos que gran parte de los máster universitarios se han hecho pagando para cubrir cupo de rentabilidad y sin asistir a clase, con el consentimiento de la Universidad, un estamento en otra hora sagrado donde se edificaba la sabiduría y se enseñaban valores que el hombre nunca debe perder. Esta gentuza que nos ha gobernado durante los últimos treinta o cuarenta años ha sido capaz de cargarse hasta la Universidad. Eso sí, con los presupuestos más altos de la historia y con las tasas académicas más caras jamás pagadas por los pobres estudiantes que son aleccionados por una banda de facinerosos vendidos al partido que los  coloca.

 

Hago referencia a la Universidad, como templo sagrado del libre pensamiento, por lo que me duele ver como la destruyen para la consecución de objetivos políticos sin importarles la vergüenza de “producir hornadas” de licenciados analfabetos funcionales y educados bajo el aleccionamiento. No hay nada más opuesto a la libertad, salvo raras excepciones, que la Universidad española.

 

Vivimos en una dictadura, tiranía la llamaría yo, donde simplemente no pensar como los “progres” que han copado los sillones de nuestras instituciones supone ser un apestado al que no se le concede ni un solo euro de publicidad institucional y al que se intenta desprestigiar en todos los círculos posibles en un intento fascista de acallar su libre opinión y el derecho a la información. Todos los presuntos delincuentes, aquí ya no existe el delincuente, necesitan la figura del consentidor y han encontrado campo abonado en aquellas instituciones y estamentos supuestamente controlados por el partido del Gobierno.

 

No me hablen de libertad cuando no puedo hablar en el idioma que quiero, es más, no puedo hablar el idioma que la Constitución me da derecho a utilizar, no puedo educar a mis hijos, allende de las paredes de mi casa, en los valores morales y religiosos que creo debo inculcarles. No me hablen de libertad cuando un médico no puede ejercer su profesión porque habla español, no me pongan por disculpa que no habla catalán, no, el problema, lo que molesta a los progres, es que habla español.

 

Un Gobierno que mira para otro lado cuando dos millones de delincuentes secesionistas catalanes  privan de su libertad a tres millones de sus vecinos por el mero hecho de querer cumplir las leyes y ser españoles no es Gobierno ni es nada.

 

Se aplica el 155 solo en la propaganda política mientras la señora del Juez Llanera confiesa ante los medios, uno solo que se ha atrevido a contarlo, que no puede ni salir a comprar el pan. Esto es libertad a la rusa, a la cubana, a la venezolana…

 

Mientras, los que siembran el terror, acusan de “fachas” a aquellos que aún intentan defender la legalidad mientras insultan a nuestras fuerzas del orden y queman impunemente fotografías del Jefe del Estado. Y les acusan en la TV3, pagada con nuestro dinero y con un presupuesto que supera casi en treinta veces el de la Casa Real.

 

Al mismo tiempo que las buenas gentes que consiguieron sus carreras universitarias con esfuerzo sirven cervezas detrás de las barras de los bares, los políticos profesionales, sin graduado escolar y sin la más mínima experiencia laboral, dirigen este país.

 

El Gobierno permite que partidos políticos con representación parlamentaria, generosa, insultantemente diría yo, subvencionados defiendan a los violentos e insulten a la Guardia Civil y a la Policía Nacional.

 

Soportamos casi medio millón de cargos políticos, con sueldos desmesurados, instalados en las autonomías con el único fin de destruir la unidad nacional y llevarse la mejor parte del pastel aunque eso suponga dejar en la ruina a los vecinos de la comunidad  colindante.

 

Miles de millones invertidos en adjudicar contratos a dedo a sus votantes y partidarios, la prevaricación y el cohecho se han convertido en el día a día de las instituciones. 

 

Los tontos de baba se han dado cuenta ahora de que la Unión Europea, donde nos dejaron entrar para llevar el botijo, no tiene el más mínimo interés por España, al menos desde que desapareció de la escena política José María Aznar al que acusaron de ser amigo de Estados Unidos e Inglaterra y al que ahora se le reconoce, al menos por pare de aquellos que saben leer, que tenía mucha razón eligiendo sus amistades.

 

En España solo hay un tipo de libertad, aquella que se alinea con el pensamiento único de la izquierda. Eso no es libertad, es fascismo al más puro estilo comunista.

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