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Llanos Massó
Jueves, 3 mayo 2018

Cuando la sensibilidad no es algo positivo

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Después de una conversación sobre si algo pasará o no, una de las peores cosas que se puede escuchar tiempo después es el “te lo dije”, pero es peor si cabe, el tener que decir “lo sabía”, cuando algo que no te gustaría que pasase termina pasando.

 

Pues bien, hace diez meses más o menos, ni siquiera ha pasado un año, en una calurosa mañana de julio, se celebraba un acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco a cargo de la Diputación de Castellón en la Plaza de las Aulas.

 

Una nutrida representación del Partido Popular asistía a un emotivo recuerdo de la que ha sido una de las víctimas de ETA que más consternó a la población española, no porque las otras fueran menos sentidas, si no porque fue una de las más mediáticas, cuya vil ejecución tuvimos que ver casi retransmitida en directo por la televisión.

 

Como digo, un importante número de cargos políticos del PP en el que militaba Miguel Ángel Blanco, asistía al acto, y en aquel momento pasaron también por mi cabeza los recuerdos de aquellos días con toda España en la calle, y los días posteriores en los que por fin se rompió el silencio y clamamos todos juntos contra los asesinos y sus cómplices políticos, también recordé a las otras víctimas, entre ellas a mi compañero de partido José Antonio Ortega Lara.

 

Terminado el homenaje, los asistentes se fueron dispersando por la plaza, y quiso el destino que tuviera un breve encuentro con un cargo electo  del Partido Popular. Hablamos de diversas cosas que no vienen al caso, pero también del tremendo dolor que la banda asesina ha infligido a España.

 

Recuerdo que le comenté, sabiendo lo que me iba a responder, pero sabiendo también en el fondo de mi corazón que al final tendría que decirme a mí misma  “lo sabía”, que esperaba que la horrible ejecución de Miguel Ángel y el resto de asesinados, y la cruel tortura de Ortega Lara no hubieran sido en balde, que lo que los asesinos y sus cómplices pretendían con aquellos chantajes al Gobierno de España, no lo consiguieran ahora por un puñado de votos.

 

Como digo, me respondió lo que esperaba, que “eso no sucedería nunca, al menos con el gobierno del Partido Popular”.

 

Y ahora, cuando oigo al Lehendakari Iñigo Urkullu hablar de la sensibilidad de Mariano Rajoy en el tema de los presos, viene lo que no hubiera querido tener que decirme nunca, “lo sabía”.

 

Nótese que habla de sensibilidad, término  que normalmente tiene connotaciones positivas, pero en este caso, atendiendo al objeto de esa sensibilidad, se convierte en lo más ofensivo para los que perdieron su vida a manos de los asesinos.

 

Eso me pasa por preguntar obviedades, y por pensar que aún quedaba algo de decencia y valor en un partido que lo ha abandonado todo y a todos, menos a ellos mismos.

 

Las víctimas, nuestras víctimas, las de todos los españoles, solo pedían tres cosas, memoria, dignidad y justicia, y parece que les van a negar las tres.

 

Llanos Massó

Presidenta Provincial VOX Castellón

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