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Miércoles, 9 mayo 2018

Menos de 100 años de honradez

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Nunca las marcas son muy fiables si no hay jueces acreditados, menos aún en política donde cada uno “barre para casa” de manera partidista, nunca mejor dicho, y descarada.

Una parte importante de nuestra izquierda política ha presumido habitualmente  de 100 años de honradez aunque lo ha hecho siempre sin mirase al ombligo  y sin tener en cuenta, solo por poner un ejemplo, la sentencia firme que les condenaba por el “caso” Filesa aunque bien es sabido que la justicia solo acierta, bajo su punto de vista, cuando condena al rival.

 

Ríos de tinta y miles de horas en radio y televisión se han dedicado a la corrupción, en algunos casos supuesta corrupción, del PP durante, este ha sido un periodo más corto de honradez, algo más de veinte años.

 

Podemos quiso batir el récord pero por abajo naciendo ya bajo sospecha de turbias financiaciones procedentes de Venezuela, Cuba o Irán, casi nada al aparato. El tiempo mantiene a los “podemitas” en permanente estado de bajo sospecha con dudosas actuaciones que han llegado hasta la economía doméstica de alguno de sus líderes.

 

El partido de moda, Ciudadanos, tampoco se libra. Sus dineros, incluida su financiación, ya están siendo investigados por el Tribunal de Cuentas, y es pública y notoria su colaboración con la corrupción andaluza manteniendo en el poder a Susana Díaz con 1.000 millones de euros desaparecidos y otros 3.000 cambiados de sitio, como ya he dicho muchas veces, aquí no roba nadie.

 

Otros, también relativamente nuevos en esto de la corrupción, no han tardado en ponerse en delicada situación al poco tiempo de obtener su ansiada cuota de poder.

No ha llegado a tres años la pulcritud de Compromís, esa que exigen a los demás y que ahora empieza demostrarse no ejercen en sus propias filas.

 

La financiación de la coalición que lidera, al menos ante los medios de comunicación, Mónica Oltra ya está en los tribunales y su gestión, al frente de la Generalitat Valenciana, cuestionada por decenas de facturas y pagos que tienen pinta de no ser demasiado acordes con la legalidad. Digo al frente de la gestión porque todo indica que Ximo Puig y el PSPV-PSOE limitan su actuación a consentir el ordeno y mando de los sectarios y mirar para otro lado a cambio de mantener los sillones.

 

Ahora la “caca” ha llegado al tejado de nuestro ayuntamiento, techumbre que ya estaba manchada desde la impunidad con que se han tapado los hechos del pasado 20 de septiembre. Al parecer Compromís, con Ali Brancal y Enric Nomdedéu a la cabeza, curiosamente los dos últimos vicealcaldes de nuestra ciudad, utilizó el servicio postal del consistorio para pedir el voto y distribuir propaganda electoral en las últimas elecciones europeas. Presuntamente hay indicios de delito cuando el  juez ha llamado a ambos a declarar como imputados, perdón investigados, el próximo día 21, también curiosamente Día de Pentecostés, el día en que los judíos recibieron, en el monte Sinaí, la Ley en el nombre de Dios (Nomdedéu) y los cristianos celebran la llegada del Espíritu Santo, la Revelación, a los apóstoles. Un día típico de fiesta y romería, la más famosa la del Rocío. A Brancal y Nomdedeu, ese día, la romería pagana y dejada de la mano de Dios en que se han convertido las cuentas de los partidos políticos y el uso de los caudales públicos les llevará a la puerta de los juzgados.

 

Dos reflexiones para terminar. En la primera les pido que hagan un esfuerzo y piensen por un momento que algún concejal de PP o Ciudadanos hubiera utilizado el servicio postal del ayuntamiento para una sola carta particular o del partido. Estos, los imputados y sus compañeros de Gobierno Municipal, ya estarían pidiendo la crucifixión para el edil. Bueno mejor el empalamiento público, las cruces les dan mucho asco.

 

La segunda es, a la hora de escribir este editorial, la falta de reacción de Amparo Marco y su partido a la noticia de la imputación de los dos últimos vicealcaldes. Las prisas que habitualmente se da el PSOE pidiendo dimisiones para los demás parece que no existe para  “sus amigos” de Compromís. ¿O es que va a ser verdad aquello de que quien manda realmente  en el Consistorio son Ali Brancal e Ignasi Garcia mientras el PSOE “traga carros y carretas” a cambio del despacho más grande?

 

Claro que si aceptan la traición diaria de sus compañeros de Gobierno de vender a los valencianos, cual ganado, a la inexistente, virtual e ilegal idea de los “Països Catalans” lo de utilizar el servicio postal del ayuntamiento les parecerá una broma.

 

Las dos varitas de medir salen una vez más a relucir. Si lo hace la derecha es corrupción sin juicio previo y sin presunción de inocencia, si lo hace la izquierda, aquí paz y después gloria.

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