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Luis Andrés Cisneros
Miércoles, 16 mayo 2018

Judas, de profesión, político

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Momento en el que Judas traiciona a Jesús

 

Probablemente una de las traiciones más conocidas de la Historia de la Humanidad fue la que protagonizó Judas Iscariote cuando traicionó a Jesús de Nazaret, lo que propició su detención y posterior crucifixión. De nada le sirvió al delator su traición, ya que los Romanos le pagaron las monedas de plata acordadas, aunque, posteriormente y arrepentido por su vil acto, se quitó la vida.

 

Si dicho hecho ocurriera en nuestra España del presente Siglo, no sólo cobraría lo estipulado, además, y con toda seguridad, mantendría un alto status y se vería colmado de múltiples beneficios, ocupando algún cargo de especial relevancia y, por supuesto, bien remunerado.

 

Aunque todo lo que les voy a contar podría asemejarse a un argumento de una novela de Julio Verne, no es así, es una realidad meridiana que está llevando a nuestra Patria por un camino de destrucción nunca visto en todos los siglos de su historia.

 

Desde hace 40 años, los políticos de turno, sólo se han preocupado de enriquecerse a costa del erario público, (o sea su dinero y el mío) han ido traicionando al pueblo español, concediendo y regando con aportaciones dinerarias y millonarias, a los personajillos que tenían como objetivo destruir España y todo lo que representa.

 

Ya empezaron los llamados Padres de la Constitución redactando un texto fundacional plagado de concesiones para que los enemigos de nuestro país pudieran campar a sus anchas.

 

Uno tras otro, los distintos presidentes de los Gobiernos del país, iban consumando su traición a la Patria, con mayores concesiones, transferencias y partidas económicas destinadas a aumentar, de manera exponencial, las diferencias entre los españoles, según en donde residían.

 

Siempre se escudaban en la necesidad de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, para lo que se echaban en brazos de los partidos, mal llamados nacionalistas, ya que eran, sencillamente secesionistas y golpistas.

 

La persecución del idioma español, a pesar de las múltiples sentencias que obligaban a su enseñanza, se perseguía y ninguneaba continuamente y, ellos, los émulos de Judas miraban para otro lado, querían seguir con sus chollos.

 

Así les iba muy bien a los dos últimos capitostes de la traición institucional, los Sres. Rodríguez Zapatero y Rajoy, los cuales figurarán en las enciclopedias del futuro como iconos y ejemplos de la palabra traidor.

 

Han consentido todos y cada uno de los desmanes, desafíos y retos que los secesionistas y antiespañoles les han planteado, y no sólo eso, han claudicado como ratas cobardes ante cada uno de los envites secesionistas.

 

Se han escondido detrás de la Justicia y los Jueces, igual que ese niño pequeño se esconde dentro de las sábanas para evitar cualquier desmán y disimular su miedo y cobardía.

 

El primero fomentó la creación de nuevos estatutos que iban alejando y enfrentando a los españoles de manera que el odio era moneda de cambio entre las distintas regiones. El objetivo era inventar nuevas formas de diferenciación entre personas que nunca se habían planteado nada más allá de la rivalidad que, por ejemplo, representaba el partido de fútbol entre dos equipos punteros de esas zonas de España.

 

Pero no, había que llegar más lejos. Se tenía que consolidar el cortijo autonómico. Hay muchas bocas que alimentar y muchos votos que comprar. Lo que le pase a España no es importante, ahora sólo cuentan las leyes de género, los colectivos LGTBI, perseguir el idioma español, tergiversar la historia, eliminar signos cristianos y, sobre todo, tratar de cercenar la libertad individual de los españoles.

 

El acoso a los Guardias Civiles, Policía Nacional, así como a sus familiares, sobre todo con el martirio constante a que se someten a sus hijos en las escuelas, no les importa nada. Recordemos la agresión a dos Guardias Civiles y sus parejas en Navarra, o las actitudes nazistas que se tienen con los niños en Cataluña. Todo eso no importa, sólo quieren que su sillón no lo mueva nadie.

 

El nuevo presidente de Cataluña, en su discurso de investidura, racista y lleno de odio, amenaza con seguir con otro golpe de Estado y el presidente del gobierno de los Barriguitas (famosas muñequitas diminutas para disfrute de las niñas pequeñas), se compromete a mantener la calma y esperar a ver si hace algo. ¡Qué cojones tienes presidente! Ahora entiendo que a aquel individuo que le asestó un puñetazo, ni siquiera tuvo una mísera denuncia, igual le cogió miedo.

 

Y no pararíamos, desprecios a los símbolos nacionales, marginación de los que hablan español, desprecio a las Instituciones (cada uno en el Senado o Congreso habla en la lengua que le apetece y se ríe, de sus compañeros), con el beneplácito de los distintos presidentes.

 

Han tenido tiempo de hacer leyes que evitaran la destrucción de España, pero no han hecho nada, ya se sabe, el que se mueve no sale en la foto.

 

De momento, sólo VOX ha propuesto a los partidos con representación parlamentaria y, autodenominados Constitucionalistas un Pacto Nacional por la Unidad de España y con dos únicos puntos fundamentales:

 

1º. Modificar el artículo 6 de la Constitución para declarar inconstitucionales aquellos partidos que tiendan a comprometer la unidad territorial y política de España

 

2º. Hasta el momento en que se produzca la entrada en vigor de esa reforma: Intervenir la Educación dependiente de la Generalidad, Intervenir la Televisión y Radio de la Generalidad e incorporar los Mozos de Escuadra a la Policía Nacional o Guardia Civil.

 

Les garantizo que ningún partido, ni PP, PSOE, Ciudadanos y, por supuesto, Podemos y todas sus marcas blancas (o moradas) tendrán los arrestos suficientes para adherirse a este Pacto.

 

Igual es que están llenos a rebosar de Judas y estarán pendientes de cobrar sus monedas de plata. Aunque en el caso de estos modernos Judas, esa cantidad será mucho mayor, y depositada en algún paraíso fiscal lejos del suelo patrio.

 

 

Recuperemos competencias, y nuestras libertades y valores

 

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luís Andrés Cisneros

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