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Viernes, 15 junio 2018

Infrafinanciación, “superderroche”

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La clase política está tan sumamente desprestigiada que vemos día a día como se hacen denodados esfuerzos para quedar bien. Poco más pueden hacer dado que ya nadie les cree ni respeta, se han ganado a pulso el desprecio de la opinión pública.

Pedro Sánchez, “okupa” la Moncloa sin elecciones, atreviéndose a decir en su discurso de investidura que viene a rearmar moralmente el Estado de Derecho y “poner las instituciones a la altura que la ciudadanía merece”.

En su twitter personal se atrevió a decir (26/08/16): “No incluimos imputados en listas. Nuestro código ético y el convenio con Transparencia Internacional lo impiden”.

 

“Si soy elegido presidente no abriré despachos ministeriales a imputados” (14/06/16)

 

No sé en las listas, es de suponer que también, pero en los gobiernos está claro que sí se incluyen.

 

Luis Planas, Ministro de Agricultura, está imputado por presuntamente, atención a la gravedad del tema para su cartera, consentir robos de agua en Doñana.

 

La Ministro de Hacienda, María Jesús Montero, mujer de confianza de Susana Díaz, está denunciada por “prevaricación continuada” por realizar, presuntamente, esto en Andalucía es muy importante, me refiero a lo de presuntamente, nombramientos ilegales en la sanidad autonómica.

 

Las hemerotecas dejan en ridículo a cualquiera, mucho más al Presidente del Gobierno. Pedro Sánchez votó, siendo diputado, (29/10/2009) la Ley de Extranjería impulsada por el “iluminado” Zapatero y que endurecía las leyes sobre inmigración. CIU y Coalición Canaria también votaron a favor.

 

En la actualidad monta el aparato propagandístico del “Aquarius”, para quedar bien y dar imagen,  dando alas a las mafias que comercian con carne humana mientras la vicepresidenta de nuestro Gobierno Regional, Mónica Oltra, pide asistencia psicológica especializada para las mujeres que hayan sufrido algún tipo de agresión sexual o hayan sido víctimas de “trata” durante la travesía. Les pido que analicen su petición, no habla de la estancia de los inmigrantes en Libia o de su viaje desde el centro de África, habla de la travesía. Pues es a ese barco, en el que se han cometido delitos sexuales, al que España va a recibir con honores y muchísimo dinero en Valencia. Oltra ha presidido la reunión del Centro de Coordinación operativa y ha quedado muy bien.

 

Más grave es, de ser cierto, lo que hoy publican varios medios de prestigio afirmando que “George Soros, propietario de Médicos Sin Fronteras, trae a Valencia los soldados nigerianos de Boko Harm en el Aquarius. Las ONGs de Soros son el alma sin armas de la OTAN”

“No es una migración, es un sencillo transporte militar de tropas por mar con apariencia humanitaria…”

Para poner los pelos de punta.

 

Teresa Ribera, de la que todo el mundo habla bien como profesional, es la Ministro  para la Transición Ecológica, algo parecido y tan hortera como lo de  la “Normalización Lingüística” solo que esta vez parece destinado al aleccionamiento, algo que les encanta, ecologista, es decir, la caza de brujas en nombre del gran negocio del cambio climático.

Esta mujer es la responsable, como Secretaria General del Cambio Climático, que cargos hay que inventarse para colocar a los amigos, de la Declaración de Impacto Ambiental  que autorizó el proyecto Castor.

 

Mientras recibimos inmigrantes con costos elevadísimos en barcos dedicados al tráfico de esclavos que han pagado su viaje a las mafias, de repente, se ha dejado de reclamar dinero a Madrid, parece ser que la Generalitat, ahora que su líder mediático está en Moncloa, ya no necesita dinero, supongo que será porque el nuevo Gobierno está dispuesto a pagar todos los excesos de aquellas comunidades donde manda el PSOE o los secesionistas.

 

Pero los excesos están de moda. Nuestra alcaldesa, la que prometió acabar con los asesores del PP, se ha gastado 765.000 euros en sus asesores y personal de su confianza.

 

Lo que nuestros políticos gastan en autobombo raya la desfachatez.

El Ayuntamiento de Castellón dedica 1.210.000 € a publicidad y la Diputación ha derrochado, en dos años, 6.5 millones de euros en el mismo concepto.

Quiero advertirles, para dejar en el lugar que se merece este periódico, de que Castellón Diario está libre de culpa, ni Diputación ni Ayuntamiento gastan un solo euro en esta publicación a la que tienen vetada, supongo que por la defensa que ambas instituciones hacen de la libertad de prensa y opinión.

También es verdad que casi mejor así porque el ejercicio pasado un relevante ayuntamiento de la provincia contrató publicidad con Castellón Diario para todo el año y aún no ha pagado una sola de las facturas.

 

A la vista de tanto gasto desmedido y tanta propaganda para quedar bien, ¿no les entra a ustedes la risa, como a mí, cuando oyen hablar de infrafinanciación?

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