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Domingo, 30 septiembre 2018

Hablar de democracia

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Está muy de moda hablar de democracia, seguramente para ocultar, desde las altas esferas, el ataque al que a diario es sometida.

Este país, antes llamado España, está en serio riesgo de convertirse en una monarquía, con la corona aún no han podido aunque están en ello, bananera de las de más baja clase y donde los derechos fundamentales de la ciudadanía son pisoteados a cada segundo.

 

Los últimos gobiernos de España, tras cargarse la clase media que sustentaba nuestra economía, han conseguido que solo queden tres clases sociales, los muy ricos, los políticos y los parias, todo el resto.

 

Con los muy ricos no pueden porque necesitan de ellos para sus proyectos, sin su colaboración no sería posible el asalto a las arcas del Estado y poco importa que la banca se quede con 60.000 millones nuestros mientras condone créditos a los principales partidos políticos y conceda créditos blandos, también “condonables” en caso de necesidad, a destacados líderes de cualquier formación política con representación en las instituciones de las que se puede “chupar”.

 

Hemos pasado, mientras nos lanzan diarias cortinas de humo, del Estado del Bienestar al bienestar de los partidos y políticos. Se reparten miles de millones de euros del presupuesto nacional para sus sedes, viajes, convenciones y sueldos hinchados mientras tiran de los ahorros de los demás para pagar las pensiones.

 

Más de 400.000 políticos, politiquillos y asesores viven, con sueldos estratosféricos si los comparamos con los de los “españolitos de a pie”, en la opulencia, con pensiones millonarias  blindadas y vitalicias tras calentar un sillón solo unos meses, mientras la gran mayoría de españoles no llega a cobrar 1.000€ al mes, casi un millón de ciudadanos cobra  el paro o un mísero subsidio y más de otro millón no tiene ningún tipo de ingreso.

 

El reparto del pastel es un “ejemplo” de democracia, justicia y solidaridad así como de la igualdad que el Art.-14 de nuestra Constitución ordena.

 

17 autonomías se gastan lo que no tenemos en colocar amiguitos, crear medios de comunicación a su servicio y subvencionar todo aquello que pueda utilizarse contra el ciudadano, como la lengua o la perspectiva de género, para quejarse de infrafinanciación cuando se les termina “la pasta” tras el derroche.

 

Para tapar robos, privilegios, tráficos de influencias, amiguismos, viajes, coches oficiales, putas, comilonas y todo aquello que pagan con nuestro dinero tienen como escudo el “pensamiento único”, el que no está conmigo está contra mí, y el calificar de “facha” a todo aquel que tiene lo que hay que tener para decirles la verdad a la cara. En caso de que este primer escudo protector del latrocino falle siempre les queda Francisco Franco, culpable de todos los males que nos acechan e “inventor” de cosas tan descabelladas como los toros o la bandera de España. Con la memoria del dictador tienen solucionado el problema de “se necesita alguien a quien echar la culpa”

 

Pues como parece que en España empieza a haber huevos al margen de los de la tortilla de  patata, están muy preocupados e intentan, ahora, tras casi monopolizar los medios de comunicación poniéndolos a su servicio, amordazar a los pocos libres, independientes y honrados que quedan en el amplio espectro periodístico.

 

Una socialista, supongo que este título se lo habrán dado en la Universidad Juan Carlos I, Carmen Calvo, a la sazón Ministro de Presidencia, ha propuesto limitar la libertad de expresión de los medios como herramienta fascista marxista para acallar los continuaos escándalos que persiguen al Gobierno del “okupa” de Moncloa mientras “el jefe” está de viaje por “las Américas”.

 

No es suficiente atentar contra la democracia anulando las competencias de los legítimos representantes de los españoles en el Senado, no se han saciado con la histórica purga realizada en RTVE, no les llega con manipular  el CIS hasta el ridículo, no están satisfechos ni con la mentira de la “memoria histórica” ni con el adoctrinamiento en las aulas, quieren más, quieren el control absoluto, quieren “derogar” la democracia por la que tanto hemos luchado. Y lo malo es que esto no lo hacen por el bien de España, que les importar tres narices, lo hacen pos su propio bien y para poder seguir llenando la andorga y la buchaca.

 

Y no echemos solo la culpa a los fascistas del nuevo “progresocialismo”. PP, Ciudadanos, nacionalistas, proetarras, secesionistas y aquellos que ni tan siquiera saben lo que piensan están colaborando en todas las tropelías que salen de Moncloa o de la Carrera de San Gerónimo.

 

Hablar de democracia es fácil, respetarla y mantenerla limpia es otro cantar.

 

El Gobierno de “Iluminado II” Sánchez es un peligro para la democracia. Solo un ejemplo, que no viene mucho al caso pero que me indignó de manera especial. Mientras siguen dando largas a JUSAPOL para la equiparación salarial de Policía Nacional y Guardia Civil con los policías autonómicos, esta semana, el Gobierno ha inyectado más de 1.500 millones de euros a los Mossos de Esquadra. Si eso no es traición, habrá que rebuscar mucho en el diccionario para encontrar una palabra que defina este hecho.

 

“Una persona íntegra es aquella que hace lo correcto cuando nadie le ve”.

 

Nuestra clase política desconoce palabras como integridad, honradez, solidaridad y  lealtad, mientras cree que valores tan básicos como servicio a los demás o el  bien común son  cosas que alguien ha inventado para ponerles las cosas difíciles.

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