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Viernes, 9 noviembre 2018

Mirar para abajo

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La preocupación que afecta a nuestros más prestigiosos economistas por la situación que este país atraviesa me parece razonable pero no vendría nada mal no tener tan altas miras y preocuparse un poco más de la inseguridad jurídica en la que viven las clases sociales medias y bajas

No tengo ninguna duda de que la inseguridad jurídica que padece España está mermando la poca capacidad de crear empleo que nos queda y ahuyentando a los inversores que no entienden  que se les cambie las reglas del juego cada vez que el Gobierno tiene un capricho y “tira” de Decreto Ley.

 

Nadie puede entender que un Gobierno digno prescinda del Senado y legisle contradiciendo las últimas sentencias del Tribunal Supremo engañando al ciudadano para proteger los intereses de los bancos, esos que casi nunca pierden y que las pocas veces que lo hacen son rescatados con el dinero que nos roban.

 

Miremos más abajo. El ciudadano siente en sus carnes otro tipo de inseguridad jurídica.

 

Seguimos pagando recibos de luz indescifrables sin que jamás podamos averiguar si gastamos mucho o poco, tenemos la sensación de que nos cobran lo que quieren.

 

Los bancos, casi a diario, nos cargan comisiones por todo, te cobran comisión por cobrarte la comisión.

 

No hay mes que no tengas que enfrentarte a tu proveedor de telefonía móvil porque han querido colarte una nueva tarifa, un nuevo servicio o cualquier otra cosa que engorde la factura sin que tú hayas dado su aprobación.

 

Tenemos que cambiarnos de ciudad de empadronamiento para que no te estafen con un recibo de impuesto de circulación que roza la usura con la desigualdad entre españoles que eso conlleva.

 

Soportamos que Hacienda pueda bloquear  nuestras cuentas y embargar nuestras  propiedades por una deuda de 87 céntimos.

 

Pagamos contribución por el valor que nuestros ayuntamientos, con la colaboración necesaria del Ministerio de Hacienda, quieren, tasando nuestras propiedades en cantidades muy superiores al mercado solo para poder robarte más cuando te aplican IBI y plusvalías.

 

Manipulan el precio de la gasolina y el gasoil a su antojo como si les pareciera poco que paguemos más del 50% de impuestos de cada litro que consumimos.

 

Persiguen como perros hambrientos a los medianos y pequeños empresarios para “freírles” a impuestos y obligarles a pagar sueldos miserables a sus empleados.

 

Nos reíamos de EE.UU cuando veíamos en las películas que en los juicios solo “libraban” aquellos que contaban con abogados de prestigio sin darnos cuenta  de que en España ya estaba pasando.

 

El “españolito” de a pie ha perdido todos sus derechos para verse sumido en un pozo sin fondo de obligaciones.

 

No me hablen de macroeconomía, no me hablen de Presupuestos Generales del Estado que ni Bruselas se cree, no me aburran con porcentajes de deuda y cumplimientos que nunca se cumplen. Necesitamos seguridad jurídica a más bajo nivel, necesitamos un Gobierno que defienda los intereses de los españoles por encima de los de la banca.

 

Mientras vivimos en este “sinvivir”, todas las preocupaciones se centran, utilizando la mentira como argumento, en derribar la Cruz de Ribalta o sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos.

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