17 mujeres, 63 hombres, 9 niños y 16 menores africanos son rescatados de un bote por el buque de Salvamento Marítimo Aita Mari

Según fuentes del buque de rescate AITA MARI de la ONG (Salvamento Marítimo Humanitario), tras recibir un aviso de la ONG 'Alarm Phone' se ha localizado un bote con 105 personas a bordo en 'distress' en un primer momento. Las autoridades maltesas, italianas y españolas han sido informadas inmediatamente de la precaria y desesperada situación en la que estas personas se encontraban a bordo del bote en peligro y tras varios intentos fallidos por recibir respuesta, se ha tomado la decisión final de repartir chalecos a las personas y proceder a transferirles a bordo de Aita Mari para garantizar su seguridad.

Poco después, se ha recibido un nuevo aviso, esta vez, desde el avión de vigilancia ‘Colibrí 2’ de la ONG ‘Pilotos Voluntarios’, informando sobre un nuevo bote. Aita Mari ha puesto rumbo hacia él y ha localizado 71 personas más. Tras notificar a las autoridades maltesas, italianas y españolas la situación, se ha procedido a repartir chalecos salvavidas y ante la ausencia de respuesta nuevamente, se les ha transferido a bordo de Aita Mari para garantizar su seguridad. Entre estas 71 personas, se encuentra 1 mujer y 16 menores. Según primer triaje médico, se encuentran fuera de peligro.

En cumplimiento con la legislación internacional, el capitán del Aita Mari tiene derecho a navegar la menor distancia posible a un lugar seguro para ponerles a salvo, en este caso Lampedusa. A partir de ahora, solicitamos a las autoridades un puerto para desembarco (POS) de estas 176 personas lo más urgente posible.

Es necesario recordar que los únicos puertos seguros y cercanos son los italianos y malteses. Según la propia Unión Europea, en palabras de su portavoz, Libia no es un lugar seguro.

Desde SMH reclamamos que sean las autoridades europeas, las que se responsabilicen de mantener un dispositivo de salvamento garante en esta zona en lugar de financiar con dinero público la contención de las personas en países donde se vulneran los derechos humanos. Las devoluciones que se vienen realizando en algunas fronteras europeas como la de Grecia, dejan en evidencia que no tienen la voluntad de cumplir con los derechos humanos ni las leyes internacionales.