“Bienvenido, Míster Loquesea”

Cada vez que hay un nuevo presidente de los Estados Unidos, el título de la película “Bienvenido, Míster Marshall” ha servido de gancho para hacer perfiles de los nuevos líderes mundiales. Ahora toca “Bienvenido, Míster Biden”. Centrándonos en la película que ha inspirado estos recurrentes títulos, merece la pena poner el foco en la España que nos presentó Luis García Berlanga en 1953 para darnos cuenta de que la esencia persiste por mucho que pase el tiempo.

“Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación”.  El discurso en bucle del genial Pepe Isbert desde el balcón del Ayuntamiento de Villar del Río, pueblo donde transcurre la acción, es una de las escenas más emblemáticas de nuestro cine. Además, nos recuerda que (da igual cuando lea esto), seguimos esperando explicaciones de varios ediles. Otros ya las han dado. Pero, en la mayoría de los casos, como en la película, quedarán en ese limbo político donde todo cabe.

El European Recovery Program (ERP), nombre oficial del plan Marshall e hilo conductor de la trama, quedó retratado como maná para una hambrienta España rural de posguerra. Sin ánimo de hacer ‘spoilers’ ni entrar en contextos históricos, el país no se benefició de dicho plan. Por suerte, hace unos años vivimos la orgía de millones del Plan E, donde hubo barra libre para unos pocos y otros, como Napoleón en la película, se comieron los mocos.

Berlanga retrató a George Marshall como un Rey Mago al que había que escribirle una carta. Hoy, al demócrata Joe Biden (78 años) se le pide arreglar urgentemente su país, bailar con gracia el ‘Despacito’ y salvar al mundo de una pandemia. Demasié.

Biden quiere recuperar rápidamente el peso específico de Estados Unidos en organizaciones mundiales y retomar las relaciones internacionales con nuevo brío y un talante radicalmente distinto al de Trump. Lo primero que está haciendo Biden es mover ficha en esa dirección. Esperemos que esta acelerada proactividad demócrata no derive en el excesivo intervencionismo al que nos ha tenido acostumbrados EEUU durante años y que tan bien ha reflejado el cine bélico.

España, como nación soberana que sigue siendo, vive uno de los peores momentos en su permanente crisis de identidad… por no hablar de la sanitaria, política o económica. Y, si algo aprendimos de Berlanga, es que nuestro destino no debe depender ni de Marshall entonces, ni de Biden ahora. Con hacer los deberes en Europa debería bastarnos, que nadie da un duro por cuatro pesetas y somos de la Unión solo para lo que nos interesa.

Llegados a este punto, muchos españoles, temerosos de un despilfarro doméstico similar al del Plan E, darían por buena una intervención económica de Europa o, por lo menos, un control exhaustivo para ver dónde destina el dinero, que rotondas y panderetas ya tenemos.

En la película, Lolita Sevilla tenía que cantar la ‘Copla de las Divisas’ para recibir a los americanos con alegría. La realidad hoy es otra. Si acabamos recurriendo a ayuda exterior, lo haremos resignados. Y no será por su culpa, será por la nuestra. Estamos en plena catarsis como país y nos encaminamos a tientas hacia una incierta, convulsa y cambiante Nueva Normalidad. Pero esa ya será otra película.

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