Caminos desagradables

Celebramos ayer el 22 aniversario de la liberación de José Antonio Ortega Lara sin que prácticamente ninguna de las grandes cadenas que hacen de soporte informativo al Gobierno hayan mencionado el asunto.

Los mismos que quieren desenterrar el pasado lejano de nuestra guerra civil hacen enormes esfuerzos para que olvidemos los mil asesinatos cometidos por la ETA mucho más recientemente, entre las víctimas centenares de niños que nunca tuvieron la oportunidad de crecer y millares de vidas rotas para siempre.

Debemos soportar sin vomitar lo que nos quieren vender sobre la maléfica figura de etarras convertidos en héroes vaya usted a saber con qué desaprensiva intención.

Nadie pone coto al insulto a nuestro Ejército en Cataluña, parece no importar ni el honor ni la dignidad.

Recortan los servicios sanitarios mientras en centenares de ayuntamientos dedican la primera sesión de la nueva legislatura a subirse los sueldos de manera desmedida e indecente. El Gobierno, pactando a escondidas con Podemos, ha aprobado subir el sueldo a los presos colocando su poder adquisitivo por encima del de los jubilados e intentando que estos no se enteren.

En una muy conocida localidad murciana se impide estudiar religión, la nuestra, y se ofrecen clases de religión islámica.

Del camino desagradable que recorremos a diario pocos metros de buen firme, ayer solo la alegría de que la justicia europea dejó fuera del Parlamento de la UE al traidor y delincuente prófugo Puigdemont, tan solo esta pequeña migaja de alegría puedes llevarte a la cama tras una nefasta jornada llena de incongruencias.

En fin, me voy a la cama antes de que el repaso a la actualidad diaria me produzca tal nudo en el estómago que me impida conciliar el sueño.

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