Castellón apuesta por los planes de integración social y mejora de la autonomía de las personas sin hogar

Castellón apuesta por los planes de integración social y mejora de la autonomía de las personas sin hogar

El Ayuntamiento de Castellón, a través de la Concejalía de Bienestar Social, Dependencia e Infancia, renovará proyectos que fomentan la integración social de las personas en situación de vulnerabilidad y sin hogar a través de un modelo de intervención social por el cual se facilita el acceso a una vivienda digna como paso previo a un proceso de mejora de la autonomía personal y de las condiciones de vida. La concejala de Bienestar Social, Dependencia e Infancia, Mary Carmen Ribera, ha visitado las instalaciones y mantenido reuniones con responsables de la Fundación Salud y Comunidad y la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, dos de las asociaciones que desarrollan en Castellón este tipo de proyectos encaminados a la integración de las personas sin hogar.

“Desde los servicios sociales municipales se articulan un gran número de recursos y políticas de inclusión social en coordinación con organizaciones locales que llevan años trabajando para mejorar la situación de personas en exclusión social”, ha indicado Ribera. En este sentido, ha anunciado que el Ayuntamiento renovará el proyecto ‘La llar primer, programa ‘housing first’ de la Fundación Salud y Comunidad, así como los proyectos del Centro Social Marillac y el de pisos puente que desarrolla la Compañía de las Hijas de la Caridad San Vicente de Paúl. Se trata de proyectos para los que el consistorio destinó 143.000 euros durante 2020 y que se renovarán este año.

El proyecto ‘La llar primer, programa ‘housing first’ de la Fundación Salud y Comunidad consiste en un modelo de intervención que facilita el acceso a una vivienda digna e independiente a personas en situación de exclusión social severa y sin hogar que, además, presentan patología adictiva. “Gracias a este proyecto se les ofrece un alojamiento estable, seguimiento personalizado y apoyo socioeducativo para desarrollar un proceso de transición hacia la autonomía personal en el que, además, se obtienen resultados positivos en la salud tanto física como mental de las personas que participan y se mejoran habilidades personales y de autogestión”, ha explicado Ribera.

A lo largo del pasado año han participado nueve personas, la mayoría de ellas llevaban más de seis años sin hogar y presentaban un trastorno adictivo de larga duración. Durante el encuentro, representantes de la Fundación Salud y Comunidad han explicado cómo el hecho de facilitar una vivienda y un acompañamiento les permite iniciar un itinerario con el objetivo de la autonomía total. Así, en el pasado año, dos de las personas participantes finalizaron el proyecto logrando su plena autonomía en una vivienda autónoma. “Es un proceso en el que poco a poco no solo van recuperando habilidades, sino que van asumiendo responsabilidades como gastos de manutención, vivienda, se retoma el contacto familiar y se accede a redes de servicios públicos a los que tienen derecho”, afirma Ribera.

Por otro lado, la concejala de Bienestar Social, Dependencia e Infancia también avanzó la renovación de proyectos como el del Centro Social Marillac y los pisos tutelados de la Compañía de las Hijas de la Caridad San Vicente de Paúl.
El objetivo del Centro Social Marillac es ofrecer una atención integral de calidad a las personas sin hogar convalecientes que carecen de una red socio-familiar de apoyo, lo que les hace encontrarse en situación de vulnerabilidad/exclusión social grave. El centro supone así un soporte socio-sanitario para las personas sin hogar convalecientes y facilita su integración social. El Ayuntamiento destinó 35.000 euros el pasado año a este proyecto.

En cuanto al proyecto ‘Alojamiento Alternativo Puente’, este consiste en facilitar pisos semitutelados y seguimiento social en la propia vivienda con un plan de intervención conjunto con los centros municipales de servicios sociales del Ayuntamiento. El objetivo es iniciar y progresar en procesos autónomos de integración en el que la vivienda se considera un puente entre la calle y el acceso a una vivienda normalizada y una vida autónoma. El consistorio destinó cerca de 80.000 euros a este proyecto en 2020.

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