Castellón incorpora la tecnología led a 24.000 puntos de luz en los seis distritos de la capital

Este proyecto de eficiencia energética arrancó hace nueve meses y está impulsado por el Ayuntamiento y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), sitúa a Castelló en referente en tecnología y en el ranking de las ciudades más eficientes y menos contaminantes. Su presupuesto, de 10,5 millones de euros, “tiene un impacto positivo en la salud, el planeta y el consumo”, según ha indicado la alcaldesa, Amparo Marco.

“Con esta renovación del alumbrado avanzamos hacia una economía baja en carbono gracias a las más de 7.000 toneladas de CO2 que se evitarán a la atmósfera, al tiempo que reducimos los niveles de contaminación lumínica y el coste de la factura de la luz”, ha apuntado Marco.

En concreto, el nuevo alumbrado LED de Castelló evitará la emisión a la atmósfera de 7.373 tonelaas de CO2 cada año. El cambio es además inteligente, eficiente y económico: las nuevas luces duran más del doble que sus predecesoras de vapor de sodio, reducen el consumo energético en 14,3 Gwh y ahorrarán 1,9 millones de euros en la factura anual de la luz. También tiene efectos beneficiosos sobre la salud, al emitir menos contaminación lumínica y de gases de efecto invernadero, e incrementa la seguridad en las calles al permitir un mejor reconocimiento facial, unificar la iluminación de los espacios evitando que se generen contrastes y, por tanto, zonas de sombra, y al ajustar su enfoque, iluminando de forma mucho más precisa.

Con certificado energético

Con su alumbrado renovado al completo, Castelló ajusta el nivel de iluminación a la reglamentación europea (RD 1890/2008, de 14 de noviembre). El Ayuntamiento, para dar cumplimiento a esta legislación, y en consonancia con el marco normativo sobre clima y energía de la UE, ha implementado esta medida de eficiencia energética sobre las instalaciones de alumbrado exterior obteniendo importantes ahorros económicos y energéticos, y beneficios medioambientales.

En el citado reglamento se establecen unos niveles máximos de iluminación que no podrán ser superados en más de un 20%, estando sujeto su incumplimiento a sanciones de carácter económico. Los niveles existentes antes del cambio a LED superaban en muchos casos el 100% de los niveles medios exigidos. Así, si el reglamento exige en la actualidad un nivel medio aproximado de 20 lux, en la normativa anterior se establecía como mínimo la existencia de 50 lux como punto de partida, un 60% más. Con la renovación del alumbrado, este desnivel queda subsanado.

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