Cinco nuevos kilómetros de carril bici

Evitar 151 toneladas de CO2 hasta 2023: el reto de Castellón y sus 5 nuevos kilómetros de carril bici

Los tres tramos de Gran Vía, Ciudad del Transporte y Casalduch suman 814.000 euros de presupuesto con financiación europea

Con la ampliación de la red ciclista, activa desde finales de 2018, la ciudad “avanza hacia un modelo urbano sostenible”, indica Marco

Los tres nuevos tramos de carril bici en Gran Vía Tárrega Monteblanco, Ciudad del Transporte y avenida Casalduch de Castellón amplían desde el pasado verano en 5 kilómetros la red de vías ciclistas urbanas e interurbanas habilitadas en la ciudad. Una apuesta por la movilidad sostenible que tiene como reto reducir la emisión de 151,44 toneladas equivalentes de CO2 hasta 2023.  

El proyecto, con un presupuesto que roza los 814.000 euros cofinanciado al 50% con fondos municipales y europeos, favorece la transición hacia un modelo de ciudad más verde y hacia a una economía baja en carbono facilitando, y con ello potenciando, los desplazamientos urbanos en bicicleta de una forma segura y eficiente. “Con estos nuevos tramos de carril bici en activo desde hace casi un año, Castellón da un paso firme en su objetivo de avanzar hacia un modelo urbano sostenible”, ha indicado la alcaldesa, Amparo Marco. 

Castellón consolida también así su tercer puesto en el podio de las ciudades con mayor proporción de carriles bici por habitante (86 kilómetros de vías ciclistas y 0,51 metros por persona), tras Albacete y Vitoria, según el último Barómetro de la Bicicleta del Instituto Nacional de Estadística.  

El tramo de Gran Vía (1,5 kilómetros) tiene como plus su capacidad para coser barrios y tejer ciudad. Este carril bici conecta, a través de la avenida Gran Vía Tárrega Monteblanco, el que discurre por la calle Músico Pascual Asencio y los grupos periféricos San Andrés, Camarilles y Lourdes, hasta la fecha sin red ciclista. 

Los 1,6 kilómetros de Casalduch forman parte de un eje metropolitano que permite cruzar la ciudad de norte a sur y, más allá de ello, transitar en bicicleta desde la localidad de Benicàssim a la de Nules. Este entramado fomenta los desplazamientos por ocio y turismo (forma parte de la ciclo ruta CR-18) y los de tipo estudiantil y laboral. Además de garantizar el acceso a residentes, contribuye a calmar el tránsito con una reducción de la velocidad en una avenida donde se ubican el instituto y el colegio Isidoro Andrés Villarroya.

Por su parte, los 2 kilómetros de carril bici de la Ciudad del Transporte y la mejora que supone para el entorno humaniza el paisaje urbano, en concreto el de un polo de empleo como es este polígono, con una fuerte concentración de empresas. La red blinda la seguridad de los desplazamientos sobre dos ruedas en un área que carecía de carril bici. 

La operación es una de las 10 que materializará la Estrategia de Desarrollo Sostenible e Integrado EDUSI-Transforma Castellón, que inyectará en la capital 20,2 millones de euros cofinanciados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Ayuntamiento de Castellón. 

La reducción de emisiones de dióxido de carbono al sustituir el coche por la bicicleta, además de al planeta, también benefician a la salud.

El uso de la bici disminuye también la contaminación acústica. La principal fuente de ruido en los ambientes urbanos sigue siendo el tráfico: es el causante de más del 80% de la contaminación acústica que se registra en las ciudades españolas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). A nivel europeo, alrededor del 40% de la población está expuesta a niveles de ruido por culpa del tráfico superiores a los 55 decibelios que marca como límite la OMS. En Europa, cada año se pierden 1,6 millones de años de vida saludable a raíz del ruido ambiental, que además provoca al menos 10.000 casos de muertes prematuras anuales en el continente.

Al impacto ambiental de los nuevos carriles bici se une el de tipo social: actúan como elemento vertebrador e integrador de las zonas periféricas –en este caso de las áreas sur y oeste- y generan a su vez un efecto positivo sobre la salud ciudadana, pues de manera indirecta se refuerza la actividad física y un estilo de vida saludable. 

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Castellón cifra en 13.419 los viajes diarios en bicicleta que se realizan en la ciudad. Suponen el 4,99% del reparto modal de todos los sistemas de transporte en la capital e incluyen tanto los de bicicleta privada como los del sistema público de préstamo Bicicas. Este último servicio suma 6.900 personas usuarias dadas de alta, el 59% hombres y el 41% mujeres. 

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