Contubernio

No es otra cosa, me refiero al titular, que “alianza o liga vituperable” y según nuestro diccionario de la lengua española, esa que tanto odian algunos, vituperio no es otra cosa más que algo que causa deshonra.

Los “decretazos” electoralistas de los viernes del “okupa” de Moncloa, no tendrían más gravedad que su nefasta repercusión económica sino fuera por la deshonra que supone para un PSOE perdido en el egocentrismo de su líder, capaz de vender su alma al diablo con tal de seguir disfrutando de avión privado.

Que el PSOE, quiero creer que no es el PSOE sino solo su impresentable líder actual, se apoye en Bildu para sacar adelante sus políticas sectarias que avalan separatismos tras lo ocurrido la pasada semana en el Parlamento Vasco durante la vergonzosa y traidora aprobación de la Ley de Abusos Policiales, y mancillando la memoria de más de una decena de socialistas asesinados por la banda terrorista ETA, es solo eso, una deshonra.

Una ley aprobada con los votos socialistas y con la ayuda inestimable del PNV que llegó a tildar de provocación la presencia de miembros de JUSAPOL en la cámara vasca el mismo día que se concedía el 2º Grado penitenciario a 15 etarras encarcelados.

Un PSOE que basa su campaña en el recorte de libertades que dice supondrá la llegada al poder de la derecha mientras consiente la actitud fascista del presidente del Parlamento Catalán hacia Inés Arrimadas.

Un PSOE que consiente, colabora más bien, con las políticas sectarias de Compromís y Podemos en el Gobierno valenciano donde se ha llegado a discriminar, recientemente en el proyecto “Castellón crea”, a los centros de educación concertados y privados.

Un PSOE que dice defender nuestras libertades mientras mira para otro lado cuando sus socios del “Pacto del Botánico” destruyen nuestra religión, nuestro idioma, nuestra libertad individual, nuestras tradiciones y nuestras familias

No tengo la más mínima duda de que en este país es necesaria una izquierda moderada pero a este PSOE no lo conoce ni su madre.

1 comentario en “Contubernio”

  1. Al narcisista Sánchez sólo le preocupa el mismo, seguir como presidente del gobierno, al precio que sea, para disfrutar de los placeres del cargo, que no los quiere abandonar una vez conocidos. Estamos, mientras las elecciones próximas no lo releguen a un segundo plano, en manos de un peligroso demagogo.

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