Dimite el Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial de Castellón

José Luis Cuesta es hoy portada de toda la prensa nacional

Entre los cargos públicos valencianos que se ha administrado la primera dosis de la vacuna de Pfizer, saltándose el orden establecido por el Ministerio de Sanidad y las listas de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública, se encuentra José Luis Cuesta, Fiscal Jefe de Castellón

Cuesta, se administró la dosis el pasado 11 de enero en el centro de salud 9 de Octubre de la capital de la Plana.

Otros medios apuntan a que no ha sido una dimisión sino que “la Fiscalía General del Estado ha decidido destituir fulminantemente al fiscal jefe de Castellón” aunque en  nota de prensa, la Fiscalía General del Estado ha comunicado que “tras constatar el incumplimiento por parte del Fiscal Jefe de Castellón, José Luis Cuesta, de lo dispuesto en la Estrategia de vacunación COVID-19 en España, aprobada por el Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y ejecutada por las Comunidades y Ciudades Autónomas, la Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, ha aceptado la renuncia del Fiscal Jefe de la Fiscalía Provincial de Castellón, quien ha alegado para ello motivos personales”.

Pero, ¿Es realmente ese el motivo principal para apartar de su cargo a José Luis Cuesta?

Más allá de “colarse” en la vacunación hay tres agravantes que podrían considerarse fundamentales a la hora de la decisión de la Fiscalía General.

El primero  podría ser el hecho de que su esposa es una de las trabajadoras sanitarias del Centro de Salud 9 de Octubre de Castellón.

El segundo es la posibilidad de que la vacuna fuera sacada del propio centro de salud y le fuera administrada en el domicilio particular.

El tercero, sin duda el más grave y publicado hoy por El Mundo, es que José Luis Cuesta figura como vacunado en el mencionado centro de salud en el listado oficial de personas vacunadas con fecha 11/01/21 y, curiosamente, en el siguiente registro, de fecha 14/01/21, ya no aparece su nombre.

Parece esta circunstancia más grave que el mero hecho de saltarse el protocolo del orden oficial de vacunación ya que estamos hablando de la posible manipulación de un documento oficial.

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