El 80% de los afectados por el megaproyecto de energía fotovoltaica en les Coves no firmó ningún acuerdo de ocupación

El 80% de los afectados por el megaproyecto de energía fotovoltaica en les Coves no firmó ningún acuerdo de ocupación

Los vecinos temen el avance del proyecto si no se actúa con celeridad, ya que la empresa ha solicitado la Declaración de Interés Público, paso previo a la expropiación forzosa.

Los afectados por el proyecto del Parque Solar Fotovoltaico “MAGDA” y sus líneas de evacuación en les Coves de Vinromà han realizado un sondeo entre los vecinos con superficie afectada y han concluido que un 80% de sus dueños no sólo no firmó ningún acuerdo de ocupación de sus fincas con la empresa, sino que están en contra de la ubicación de dicho proyecto. Los vecinos movilizados indican que no han podido contactar con el cien por cien de los propietarios afectados, pero de sus averiguaciones deducen que menos de diez personas habrían podido firmar contrato con la empresa.

Después de dar a conocer el proyecto entre los vecinos del municipio a través de una reunión organizada por los afectados y por redes sociales, se detecta una amplia respuesta de rechazo, ya que muchos vecinos no ven en el proyecto ningún beneficio para la localidad, temiendo que les Coves de Vinromà “se convierta en un pueblo muerto, con sus campos enterrados bajo hormigón y paneles solares”, así como se indica desde el grupo de afectados.

Próximamente está prevista una reunión entre el consistorio de la localidad y los vecinos afectados para compartir información sobre el número de vecinos y superficies afectadas. El vecindario implicado confía en que el encuentro sirva para que el Ayuntamiento contribuya a detener el avance del proyecto Magda en la localidad, para el cual la empresa ha solicitado la Declaración de Interés Público, paso previo a la expropiación forzosa.

Los afectados están trabajando al mismo tiempo en las alegaciones, con fecha límite de presentación el 17 de febrero, y confían en que el Ayuntamiento apruebe una moratoria, así como más adelante, una modificación de la normativa urbanística, para no aplazar el problema sino evitar su implantación.

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Los vecinos se están coordinando con otros municipios también afectados, con el fin de actuar conjuntamente ya que el proyecto conlleva muchos kilómetros de líneas de transporte de energía que afectan a las localidades del corredor de la CV-10 hacia Castellón. Destacan también el impacto negativo sobre la recién creada marca de turismo slow y sostenible “Plana de l’Arc”. Con el proyecto ven amenazada una iniciativa que engloba a 7 municipios, basada en el agroturismo, la naturaleza, el patrimonio cultural y natural, la cual consideran que quedaría vacía si las instalaciones fotovoltaicas y las autopistas de torres y cables ocupan los pueblos.

A parte de los efectos sobre el tercer sector, desde el grupo de afectados temen un impacto devastador sobre las familias agricultoras y ganaderas, algunas de las cuales pueden quedarse sin su medio para ganarse la vida, por lo que consideran el proyecto una agresión injusta hacia el territorio.