El Acuerdo de Fadrell utiliza su mayoría para imponer “su” Plan General Estructural

Ni un solo margen de opinión dieron los portavoces de los grupos del equipo de gobierno a la oposición.

Las intervenciones de los portavoces de los partidos que componen el Gobierno Municipal no animan a pensar que haya unidad de criterio entre ellos ya que cada uno defendió el Plan presentándolo de manera muy diferente.

Comenzó el Pleno con la defensa del Plan General por parte de la alcaldesa. Amparo Marco, en tono muy comedido, explicó, bajo su punto de vista,  las bonanzas del nuevo Plan que está destinado a crear una ciudad mejor.

Paula Archelós, justificó su posterior abstención en la falta de consenso y participación ciudadana.

Luciano Ferrer, portavoz de VOX, fue contundente al afirmar que consideraba necesario y urgente un Plan General pero no el basado en la perspectiva de género y la Agenda 2030.

Poco prudente estuvo el portavoz de Unides-Podemos, Fernando Navarro, al afirmar que era necesario un Plan General “ideológico y anticapitalista”, contradiciendo claramente los argumentos expuestos por la propia Alcaldesa y dando la razón a lo expuesto por VOX en la intervención de Luciano Ferrer.

Ignaci García, portavoz de Compromís, defendió el consenso entre el tripartito sin hacer referencia a sus discrepancias con sus socios de gobierno sobre la ubicación del nuevo conservatorio.

Alejandro Marín-Buck, portavoz de Ciudadanos, no estuvo demasiado concreto aunque mantuvo la postura de que este Plan no era el deseable para Castellón.

Begoña Carrasco, PP, echó en cara al Gobierno Municipal su “rodillo” y el ninguneo a la participación ciudadana y al consenso necesario para aprobar una norma de tanta trascendencia. “El PP no quiere ser cómplice de un Plan General que hipoteca el futuro de los castellonenses, nace sin consenso y no aporta soluciones”, ha afirmado la portavoz popular.

El portavoz socialista, José Luis López, heredero de este Plan tras la marcha de Rafa Simó, centró su discurso en anteponer los intereses generales a los personales y de partido y pidió a la oposición el sí ante la oportunidad de mejorar el futuro de Castellón.

Los turnos de réplica tuvieron algo más de tono político y la mayoría de los portavoces reiteraron su posición expresada en su primera intervención.

Acusaciones mutuas, como siempre, perdieron el objetivo del debate e incluso se llegó a negar a Luciano Ferrer el hecho de que la reducción de metros de suelo encarecería los terrenos, algo que la ley de la oferta y la demanda no perdona.

Cerró el debate la Alcaldesa. Reiteró su fe en que el Plan es el mejor para Castellón y negó en todo momento intereses partidistas o electorales.