El Botànic concluye un pacto para los últimos presupuestos de la legislatura

El pacto se ha sellado entre el 'president' Ximo Puig y los vicepresidentes Aitana Mas y Héctor Illueca.

 

Los partidos del gobierno valenciano (PSPV-Compromís-UP) han cerrado este viernes un «pacto político» para la aprobación de los presupuestos de la Generalitat de dos mil veintitrés, los últimos de la legislatura ya antes de las elecciones autonómicas.

Así lo ha anunciado Presidencia este viernes, tras la asamblea del pleno semanal del Consell y a 3 días de que concluyera el plazo establecido para presentar las cuentas.

El pacto se ha sellado entre el ‘president’ Ximo Puig y los vicepresidentes Aitana Mas y Héctor Illueca tras 3 semanas de negociaciones y asambleas del conjunto de trabajo encargado de realizar las cuentas.

Bajo la presidencia del conseller de Hacienda, el socialista Arcadi España, esta comisión negociadora está formada por Andreu Ferrer y Alfred Boix (PSPV), Francesc Gamero e Iván Castañon (Compromís) y Marc Aparici y Cristian Veses (UP).

La vicepresidenta portavoz de la Generalitat, Aitana Mas, ha avanzado que los presupuestos autonómicos de dos mil veintitrés van a ser expansivos, si bien ha descartado detallar en cuánto por «respeto» al conseller de Hacienda, Arcadi España, que los presentará el lunes próximo. Además de esto, ha garantizado que van a ser unas cuentas con «altura de miras» para dar contestación a la inflación.

Así lo ha expuesto en su comparecencia semanal tras el pleno del Consell, una vez que los partidos del gobierno valenciano (PSPV-Compromís-UP) hayan cerrado este viernes un pacto político para la aprobación de los últimos presupuestos de la legislatura ya antes de las elecciones.

Mas ha explicado que las cuentas se aprobarán el lunes en un pleno extraordinario una vez que a lo largo de este fin de semana se «materialicen» los números para terminar de plasmarlos en el texto final de la ley, «la parte menos lucidora». Ha dicho.

Por el momento, la portavoz solo ha confirmado que van a ser unos presupuestos expansivos y no ha querido avanzar si volverán a incluir dos partidas reivindicativas como el año pasado: la habitual de más de mil trescientos millones para dejar patente la infrafinanciación autonómica y la de mil millones para demandar que se sostenga el gasto social hasta la restauración económica.

Por deferencia a Arcadi España (PSPV) no voy a avanzar ningún género de novedad más allá del pacto. Es esencial respetar los espacios de cada uno de ellos en el Consell.

Ha remarcado la vicepresidenta portavoz de la Generalitat, Aitana Mas (Compromís).

Por su lado, fuentes conocedoras de la negociación han apuntado que este año suben los presupuestos en general y que la preparación ha sido diferente al conseguir cuadrar antes los ingresos que los gastos.

La vicepresidenta asimismo ha señalado que la aprobación de «los primeros presupuestos del tercer Botànic» es «muy buena nueva para el conjunto de los valencianos y valencianas,

Supone que en los 8 años de este Gobierno se han aprobado 8 presupuestos en tiempo y forma. Este es el bagaje de un gobierno en un ejercicio de rigurosidad, estabilidad, cohesión y diálogo por el bien del bienestar de las valencianas y los valencianos.

Conforme ha subrayado.

Así, si bien negociar los presupuestos nunca es simple, la coyuntura económica actual fuerza aún más a que se aprobasen sin estruendos, de forma apacible, desde el diálogo y el acuerdo y sobre todo con altura de miras. Ha costado como cada año, mas ha supuesto una cohesión mayor en el Consell.

Igualmente en esta línea, Mas ha recordado que la oposición «siempre y en toda circunstancia habla de inestabilidad» en el tripartito y afirmaba en dos mil quince que «este gobierno sería un fracaso, un desgobierno». «Hoy volvemos a probar que el Botànic está más fuerte que nunca y sigue pudiendo llegar a pactos», ha insistido.

Es una cosa que Mas ha ligado con la reforma fiscal que se aprobó el pasado lunes y «una buenísima semana para el Botànic». Un gobierno, ha protegido, que no piensa en elecciones sino más bien en calmar las cargas a las familias desde la «máxima estabilidad». Ha zanjado.