El Pacto por el Empleo pone en valor el patrimonio turístico bélico en Moncofa, La Llosa y Alfondeguilla

Wences Alòs Valls, alcalde de Moncofa y vicepresidente del Pacto Territorial por el Empleo de la Plana Baixa, acompañando a la presidenta, Tania Baños, y al alcalde de Alfondeguilla, Salvador Ventura

han visitado la actuación de recuperación de patrimonio bélico realizada en Moncofa con la dirección técnica de arqueología a cargo de Arqueocas.

Según el alcalde, “el Pacto Territorial ha puesto en valor los recursos olvidados y los ha convertido en un producto turístico nuevo y atractivo, recursos que están presentes en todos y cada uno de los municipios que conforman el Pacto”. La presentación realizada en el día de hoy corresponde a espacios con restos patrimoniales bélicos de la Guerra Civil ubicados en Alfondeguilla, La Llosa y Moncofa, y está previsto que en las próximas anualidades se continúen realizando actuaciones en los otros municipios pertenecientes al pacto.

Para el alcalde de Moncofa, “la creación de este producto turístico beneficiará a todos los municipios generando empleo y turismo, y corrobora lo acertada que fue la decisión de introducir Castelló Sud dentro del Pacto Territorial durante la pasada legislatura”.

El nido de Amplets, Moncofa.

En abril de 1938, las tropas nacionales iniciaron la Ofensiva sobre Valencia, ante la cual el ejército republicano planteó una batalla defensiva alrededor de la construcción de una serie de líneas o barreras fortificadas, siendo la más importante y principal la denominada Línea XYZ.

La defensa republicana se basó en el planteamiento de un sistema defensivo en profundidad a partir de diversas líneas entre las que se encuentran estas fortificaciones de La Plana Baixa que formaban parte de una segunda línea a retaguardia de la primera (que aprovechaba el barranco del Torrent, en Nules). Esta segunda línea, que atravesaba los términos de La Vall d’Uixó, Nules y Moncofa, se denominó la “Línea del Belcaire”, y su misión era la de aguantar si se perdía la primera y que el enemigo no llegara a la línea posterior (XYZ).

El nido de ametralladoras de Amplets, que formaba parte de la línea del Belcaire, tiene unas dimensiones de 6,1 m de longitud per 4,6 m de ancho. Tiene una entrada en forma de codo para proteger contra los bombardeos y un frontal redondeado al que se moldeó posteriormente un canal de riego. Poseía unas paredes de hasta 1 m de grosor y tres aspilleras para el uso de armas automáticas. Para su construcción, primero se formó un núcleo de hormigón con gravas que le confería el blindaje y después se revistió (tanto en el interior como en el exterior) con pequeños bloques prefabricados de cemento y grava. En la posguerra, su cubierta fue dinamitada.

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