El Pasaporte

No voy a extenderme en explicarles qué es un pasaporte, ya que es un documento de sobra conocido por todos mis queridos lectores. Suele ser necesario para tener acceso a cualquier país del mundo, menos a España. Aquí puede entrar todos los que vengan, aunque sea asaltando las fronteras o agrediendo a las Fuerzas de Seguridad. ¡¡Esto es jauja!!

Prueba de ello pueden dar tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional, dirigidos por el indigno Marlasca, pendiente únicamente de mantener su forma física en la cinta de correr que se ha comprado con nuestro dinero y de comer hamburguesas en el barrio madrileño de Chueca.

Y ahora, va a aparecer el nuevo Pasaporte Covid, el penúltimo invento del Gran Hermano Global. Pero claro, no será un documento plasmado en un papel, ni muchísimo menos, será un sistema o aplicación incrustada en el teléfono móvil de los miembros de la inmunidad de rebaño.

Con ese sistema, que ya nos han vendido que servirá para hacernos la vida más fácil, todo individuo estará totalmente controlado hasta en el detalle más mínimo de su vida diaria. Señores, despidámonos de la libertad individual, y seamos bienvenidos al dominio absoluto de nuestras mentes.

Aún no nos han dicho que figurará en dicho archivo que tendremos que llevar a cualquier sitio. Lo que sí está claro es que llevará implementado todo nuestro historial clínico, que es estrictamente confidencial y que estará a disposición de aquel que lo quiera ver.

Pero claro, ¿Tanto gasto y tanta tecnología sólo servirá para eso? ¿No se puede aprovechar para incluir más datos? ¿Podrán saber, en cada momento, donde estás ubicado? ¿Se tendrá acceso a tus cuentas bancarias? ¿Se podrá saber qué haces en tu tiempo libre? ¿Se podrá ahondar en tus ideas y pensamientos? ¿Qué más podrán hacer?

Volviendo al tema de las mal llamadas vacunas, me gustaría destacar algunas dudas que me asaltan al respecto, dando por supuesto que las personas son libres de admitir la vacuna o no. Como dato curioso, el 40% de la Fuerza de los Marines en USA, han manifestado abiertamente que no van a inocularse ninguna de las vacunas existentes.

Entre el gran carajal que se ha montado entre los gobiernos y las empresas farmacéuticas me gustaría destacar algunos conceptos. El primero de ellos es que, dando por supuesto la sustancia o componente que nos inyectan sirve para la inmunidad, ¿Cómo es posible que tengan composiciones distintas, posologías distintas y precios diferentes?

Siguiendo con el gran carajal. Estamos asistiendo a los despropósitos más chabacanos en la historia de la medicina mundial. Una marca de vacuna ahora es válida, a la semana siguiente no, a la otra sólo para un grupo de edad, después, sólo para los nacidos bajo el signo de Acuario. De ahí podemos deducir que no se tiene ni repajolera idea de lo que se traen entre manos. O a lo mejor sí.

Hasta la fecha nadie me ha sabido responder a una inocente cuestión: ¿Cómo es posible que los fabricantes de las supuestas vacunas estén exentos de responsabilidades por problemas causados por esas sustancias? Es como si mañana un fabricante de automóviles sacara al mercado un coche con frenos defectuosos y el gobierno de turno le autorizara a no tener ninguna responsabilidad.

Les pongo un ejemplo; si mañana acudo a mi médico, perdón llamo por teléfono a mi médico, por una amigdalitis y me receta el antibiótico eritromicina cuando se me acabe ¿me dirá que cambie a una sulfamida o a una cefalosporina? Por lo tanto, si a uno le han puesto una dosis de la vacuna de AstraZeneca y ésta se agota o la prohíben ¿es normal que te inyecten la de Pfizer?

Regresemos al susodicho pasaporte. Esta semana en la isla de San Vicente, en el Caribe, ha entrado en erupción el volcán La Soufrière y el gobierno de la isla ha decidido evacuar a la población. Loable decisión, pero sólo han permitido embarcar a aquellos habitantes que podían demostrar que estaban vacunados. Deleznable actitud.

¿El pasaporte covid servirá para distinguir entre ciudadanos de primera segunda y tercera? En China el PCCh ya ha empezado a dar beneficios de todo tipo a aquellos que se han vacunado y, por lo que estamos adivinando, en España y otros países pasará lo mismo. Sin el pasaporte no se podrá ir a espectáculos, a restaurantes, viajar, ir al cine y no se sabe qué más prohibiciones macabras se les pueden ocurrir.

Y todo eso nos dirán que lo hacen por cuidar la inmunidad del rebaño, Ahora bien, ¿Qué Pasaporte covid se pide a los ilegales que asaltan nuestras fronteras y se dejan a su libre albedrio por Canarias y la península?

Al mismo tiempo, los políticos mirándose el ombligo y, salvo VOX despreciando a los hosteleros, a los trabajadores a los autónomos, a los pequeños empresarios, a los ganaderos, a los agricultores y a los españoles en general.

Para mayor escarnio, cada comunidad regional dictará sus propias normas para conceder el Pasaporte de marras. Nos encontraremos con 17 pasaportes distintos, que limitarán el movimiento de los españoles. Podrá darse el caso que los de Castellón no podamos viajar a Murcia, pero los de Murcia sí puedan venir aquí.

Ahora bien, si usted es danés, búlgaro o italiano podrá desplazarse por la península sin ningún problema. Y sí, además, usted es un personaje ilegal, sin pasaporte normal y ha entrado en nuestro país violentamente, será alojado en un buen hotel y después trasladado a la península (con un par).

Sí usted es un aparente menor marroquí, el chollo ya es supremo. Le vestirán, le alimentarán, le alojarán y si tiene ganas de juerga las Chicas de la Cruz Roja se pegarán unos bailoteos, no sabemos si con derecho a roce. Por cierto, este otrora prestigioso organismo internacional se gasta al año siete millones de Euros en publicidad, que va a parar a los medios de manipulación oficiales.

Desde todos los rincones se han lanzado a una campaña masiva para instar a la población a vacunarse. Actores, periodistas, chismólogos, políticos y otros vividores, tratan de empujar a los espectadores de la televisión a vacunarse, so pena de ser catalogado de insolidario y/o propagador del virus.

Mientras esto ocurre, el Tribunal Constitucional sigue sin pronunciarse sobre el recurso a la ley del Aborto planteado en 2010, ni sobre el recurso del Estado de Alarma. Y, más cerca de aquí, la vicepresidente del gobierno valenciano y el gobierno de Baleares siguen sin ser cesados por el escándalo de las menores explotadas sexualmente.

Recordemos la letra de la canción de Los Brincos del año 1967: «Lo que te voy a decir lo he visto en tu Pasaporte» Ahora todo el mundo podrá ver hasta sus entretelas. Como defensor de la libertad, elija usted en conciencia sobre la vacuna.

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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