El reto de enseñar y acompañar virtualmente en el Colegio Diocesano “La Milagrosa” de Segorbe

Antes de que se decretara el estado de alarma por el Covid-19, el departamento tecnológico y la dirección del colegio “La Milagrosa” de Segorbe ya intuían el inminente cierre de las escuelas, por lo que se pusieron manos a la obra y decidieron seguir un protocolo de actuación para poder atender a los alumnos de la mejor manera posible.

Lo cuenta Ana Mª Pascual, directora pedagógica, “adaptándonos a esta situación, y siempre siguiendo las indicaciones de la Conselleria de Educación, lo que hicimos es establecer un horario en el que diariamente, y utilizando diversos medios y aplicaciones, realizamos las clases con todos los alumnos”.

El centro incluso ha cedido varios dispositivos a aquellos alumnos que no los tenían para que pudieran conectarse desde sus casas. “También hemos hablado con varios ayuntamientos, de los que provienen algunos de nuestros alumnos, así como con Servicios Sociales, para que a estos alumnos les pudieran dar conectividad”.

A parte de las clases, el profesorado realiza un acompañamiento personal con cada alumno, estableciéndose conexiones individuales a través de recursos interactivos propios, que elaboran ellos mismos.

Por otra parte, según Ana Mª “todo el profesorado realiza vídeos semanalmente con el objetivo de que tanto los alumnos como sus familias se sientan acompañadas virtualmente, acercándoles el colegio a casa y estando pendientes de sus necesidades y dificultades”.

“Los claustros, también online, nos ayudan mucho a coordinarnos, organizarnos y realizar un correcto seguimiento del alumnado”, añade, “y además de seguir trabajando en proporcionar la mejor educación católica, pudimos realizar una celebración de preparación a la Pascua, acompañándonos y explicando cada uno como estamos viviendo esta situación”.

1 comentario en “El reto de enseñar y acompañar virtualmente en el Colegio Diocesano “La Milagrosa” de Segorbe”

  1. Venga va, no nos tiramos flores ni nada… La misma noticia idéntica aquí y en el obispado… ¿No será que nos lo escribimos nosotros mismos?

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