“Entre bobos anda el juego” rozó la perfección en el Festival de Teatro Clásico de Peñíscola.

El público completó el aforo del Patio de Armas del Castillo para presenciar la noche del sábado el montaje, fruto de la colaboración entre la Compañía Noviembre y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, de la obra de Francisco de Rojas Zorrilla.

Con una sobria escenografía perfectamente iluminada y un minimalista atrezzo, el elenco de actores y actrices supo dar veracidad a un texto complicado siempre y adaptado para la ocasión por Yolanda Pallín. Hora y media de representación con algún que otro guiño a la modernidad, especialmente musical, que en ningún caso chirría, sino que lejos de ello, hace todavía más entretenida la comedia del dramaturgo del siglo XVII. Una comedia en verso que llegaba al oído de los espectadores con un ritmo fluido y una dicción envidiable por parte de todo el reparto. Especialmente dulces esos versos en la boca de Daniel Albadalejo, encarnando a Don Pedro, armonizando los tonos a la perfección tanto en los momentos de amor como en los de celos.

Y es que son los celos el hilo argumental y el armazón de esta comedia, “Entre bobos anda el juego”, unos celos fundados o infundados según los enredos se desarrollan en una u otra dirección. Isabel Rodes, en el papel de Doña Isabel, representa con total solvencia la figura de una mujer bella y enamorada a la par que valiente y resolutiva, mientras que José Ramón Iglesias, como Don Lucas, lleva su papel al histrionismo convincente en aras de la complicidad con el público y la agudeza del humor de un texto repleto de versos quebrados que hay que saber engarzar. Un reparto sin fisuras tampoco en lo que a los intérpretes secundarios se refiere, algo imprescindible en obras tan corales, y un añadido más a un contrastado trabajo de dirección de Eduardo Vasco.

Grande este Festival de Teatro Clásico de Peñíscola que crece cada año, y ya van veintisiete, de la mano de la Diputación, y del Director y también actor, Carles Benlliure, con espectáculos como el del pasado sábado, y de otros que faltan por venir en los próximos días, como “Un marido ideal”, de Óscar Wilde o “La viuda valenciana”, de Lope de Vega.

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