Franco, ese hombre (III)

También para el comunista Víctor Manuel glosar la figura del General Franco entraba dentro de su forma de pensar, hasta que vio que presumir de comunista y antifranquista le proporcionaba pingües beneficios, sobre todo de índole económica. Pero no perdió comba y, ya en 1966, compuso la canción titulada «Un gran hombre» que era el...

También para el comunista Víctor Manuel glosar la figura del General Franco entraba dentro de su forma de pensar, hasta que vio que presumir de comunista y antifranquista le proporcionaba pingües beneficios, sobre todo de índole económica.

Pero no perdió comba y, ya en 1966, compuso la canción titulada «Un gran hombre» que era el tema principal de su sencillo y cuya letra, para que no se pueda dudar de su amor y cariño hacia el Jefe del Estado, decía lo que sigue:

 

«Hay un país que la guerra marcó sin piedad.

Ese país de cenizas logró resurgir.

Años costó su tributo a la guerra pagar.

Hoy consiguió que se admire y respete su paz.

No, no conocí el azote de aquella invasión.

Vivo feliz en la tierra que aquél levantó.

Gracias le doy al gran hombre que supo alejar esa invasión que la senda venía a cambiar.

Otros vendrán que el camino no habrán de labrar.

Él lo labró, a los otros les toca sembrar.

Otros vendrán, el camino más limpio hallarán.

Deben seguir por la senda que aquél nos marcó.

No han de ocultar, hacia el hombre que trajo esta paz, su admiración.

Y por favor pido siga esta paz.»

            Con el tiempo, el asturiano intentó ocultar este título de su carrera discográfica. Pero ha sido en vano, la historia no se puede cambiar.

            Dejamos el artículo anterior con el final de la Guerra Civil con el triunfo de las tropas del General Franco que daba el último parte de guerra con fecha de 1 de abril de 1939 en el que anunciaba el final de la contienda y la derrota de las fuerzas del Eje en la II Guerra Mundial, circunstancia que parecía anunciar el fin del gobierno de Franco.

            La situación política de la época se tornó hostil contra los intereses de España. Los vencedores, sobre todo por parte de la Unión Soviética y de la administración de USA, culparon al gobierno español haber estado con los perdedores en la contienda mundial, cosa que estaba lejos de la realidad, ya que la posición española, en todo momento, fue de «no beligerancia».

            Sobre todo, la presión soviética en contra de España fue determinante en el aislamiento a nivel internacional, lo que obligó al jefe del Estado, en unión de la innegable colaboración de todos los españoles, a salir adelante con sacrificio, esfuerzo y trabajo.

            Esta situación de aislamiento forzado supuso para España unas penurias que fue lo que obligó a Franco y a sus gobiernos a impulsar la autarquía y procurar contar con los escasos recursos que tenía el país para solventar la delicada situación.

            Para ello era necesario la adecuada gestión de los recursos disponibles. Por ejemplo, en el periodo 1945-1951, el gobierno estaba compuesto por 12 ministros en comparación con los 22 de hoy en día. Habría que tener en cuenta que, al existir tres ministerios militares (Ejército, Marina y Aire), los ministerios eran 10 (Asuntos Exteriores, Justicia, Hacienda, Gobernación, Industria y Comercio, Agricultura, Educación Nacional, Obras Públicas y Trabajo).

            En una situación delicada Franco demostró que no era necesario hinchar los puestos para recompensar a los «amiguetes», ya que lo realmente importante era encomendar a gente preparada y eficaz para sacar al país del atolladero en el que se encontraba.

            Para ello se supo reunir, a lo largo de toda su historia como Presidente del Gobierno, de gente preparada, con conocimientos y con capacidad de trabajo, cosa realmente imposible de encontrar hoy en día. El cargo de Vicepresidente no fue efectivo hasta 1962. Durante su mandato, los cargos de ministros no pasaron nunca de 18.

            Mientras que en la Europa Occidental los norteamericanos, con la puesta en marcha del Plan Marshall que repartió 12.000 millones de dólares a ciertos países del continente, principalmente Reino Unido, Francia y Alemania Occidental. Por su parte, España no recibió ni un solo dólar, como «premio» de los norteamericanos a la no intervención de nuestro país en la guerra.

            Pero, volvamos un poco hacia atrás, acudamos al mes de octubre de 1944, con la liberación de Francia y la más que previsible derrota de las fuerzas alemanas, los miembros del Partido Comunista que se encontraban en Francia, decidieron invadir el Valle de Arán para derrocar al General Franco.

            Según pensaban los hombres del PCE, dirigidos por Jesús Monzón, el pueblo español estaría deseoso de acabar con el gobierno nacional y se sumarían entusiasmados a un alzamiento. Además, las potencias occidentales se sumarían encantadas a una intervención en España.

            Cinco mil hombres armados penetraron en el Valle de Arán el 19 de octubre. Entre ese día y el siguiente llegaron hasta los arrabales de Viella, allí se vieron frenados en seco y en la jornada del 21 el responsable político del ataque, el artífice de la matanza de Paracuellos del Jarama el comunista Santiago Carrillo, desde su cómodo puesto en París, ordenó la retirada de los invasores, ante el evidente fiasco que había supuesto la supuesta invasión.

            Ni la población se mostró entusiasmada con los comunistas, ni Stalin les apoyó lo más mínimo, ya que no pensaba enfrentarse a las potencias occidentales, ni los aliados cercanos, sobre todo Gran Bretaña, no pretendían abrir un nuevo frente de combate y tampoco veían con buenos ojos beneficiar a los comunistas.

            A escasos 5 años del fin de la contienda civil en España se demostró, una vez más, que el General Franco derrotaba al comunismo en todas las ocasiones que tenía ocasión de enfrentarse a él. Y no sólo eso, se pudo comprobar que la mayoría del país apoyaba al bando que ganó la Guerra Civil y que no tenían ganas de volver a sufrir bajo el yugo implacable de los frentepopulistas que fueron los que realmente provocaron la contienda fratricida.

            Estas son las verdaderas razones de la imposición genocida de la Memoria Democrática, que no es otra cosa que borrar de los libros de historia la realidad de lo ocurrido y, de esa forma, intentar vencer a un adversario al que nunca pudieron ni siquiera inquietar.

            Pero es inútil, los socialcomunistas que han ocupado de manera poco ética y regalando prebendas por doquier el poder, van a hacer desaparecer todo lo que no sea su torticera y mentirosa versión de los hechos históricos.

            Su gran frustración es que no tienen ninguna figura histórica de la que puedan presumir. Todos sus referentes son genocidas, mentirosos y liberticidas, además de antiespañoles. No tienen a nadie al que le puedan hacer una película con el título de «Franco, ese hombre». Cómo mucho el título de sus figuras icónicas podría ser «Sánchez, ese hombre, mujer, ente o lo que sea en este momento, pero sobre todo MENTIROSO».

            Quedan todavía muchos hitos más de la figura de Francisco Franco que llegó a convertir a España en la octava potencia mundial, que seguiremos desgranando en futuros artículos.

¡¡¡   VIVA ESPAÑA   !!!

Luis Andrés Cisneros

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