Funeral Diocesano por los fallecidos a causa de la pandemia del Covid-19

Cercanía con las familias y esperanza en la vida eterna marcan el funeral diocesano por los fallecidos Covid-19

176 es el número oficial de fallecidos por la pandemia del coronavirus en la poblaciones de la Diócesis de Segorbe-Castellón. 176 son las familias que han perdido a un ser querido. Por todos ellos este sábado, 27 de junio, D. Casimiro López Llorente ha querido oficiar una Misa funeral en la Concatedral de Santa María: “Siguen viviendo en sus almas inmortales, y un día nos podremos reencontrar con ellos si sabemos acoger la vida de Dios ya en nuestra vida mortal. A partir de esta certeza, los encomendamos a la piedad infinita de Dios, seguros que nuestra plegaria por ellos es el mejor homenaje a su memoria”,  afirmaba el Obispo durante la homilía.

En la ceremonia han estado representadas medio centenar de las familias, así como autoridades civiles de la provincia, entre ellas el presidente de la Diputación Provincial de Castellón, José Martí, la Sub-delegada del Gobierno, Soledad Ten Bachero, y de la ciudad de Castellón. Su alcaldesa, Amparo Marco, ha reconocido que “se sale de una experiencia como esta con mucho dolor, pero también con mucha más conciencia social y generosidad”. También se ha invitado de un modo particular a miembros de los hospitales y de las residencias de ancianos, a quienes el Obispo ha reconocido su labor.

D. Casimiro López Llorente ha afirmado la cercanía de la Iglesia con todos: “Contad con nuestra comunión en vuestro dolor, y con nuestra oración para que Dios mitigue vuestro sufrimiento y conceda el descanso eterno a vuestros seres queridos”. El Obispo también ha afirmado con certeza que “nada ni nadie, ni siquiera la muerte, nos podrán separar del amor de Dios. Con esta fe nos hemos reunido esta mañana como Iglesia Diocesano para orar por todos los fallecidos a causa de la pandemia”.

Al final de la celebración se ha rezado un responso y el Obispo ha reconocido que las palabras quedan pobres para consolar, y que solo la Palabra de Dios puede dar paz y esperanza. En este sentido reconocía que si la muerte es un precio que tenemos que pagar, “Jesús nos hace entender que no es inútil, sino que nos abre de par en par las puerta de la vida eterna”.

El próximo sábado, 4 de julio, el Obispo volverá a presidir una Misa, esta vez en la Catedral de Segorbe. La intención particular es por los sacerdotes José Blasco y Roque Herrero, por quienes no se pudo oficiar un funeral a causa de la pandemia, pero también será la ocasión de volver a orar por los fallecidos por el Covid-19. Además, el 26 de julio, fiesta de San Joaquín y Santa Ana, patronos de los ancianos, está convocada una Jornada Diocesana por los Afectados de la Pandemia. Con esta ocasión se quiere tener un recuerdo especial de los mayores, y agradecer el trabajo y sacrificio de tantas personas durante el confinamiento.

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