Ha llegado el momento

Hace ya mucho tiempo se pronosticaba que llegaría el momento en el que heterosexuales, blancos, cristianos, casados con niños e hispanoparlantes se manifestaran por las calles pidiendo igualdad. Si eres varón, mejor no salgas de casa.

He perdido muchas libertades y derechos por pertenecer al perfil mencionado en el párrafo anterior pero no he perdido, no me lo pueden quitar, el sentido del humor.

Efectivamente ha llegado el momento, solo que bastante antes de lo esperado. La “progrerrojería” se ha dado tanta prisa en implantar pensamiento único y perspectiva de género que ha dejado en “fuera de juego” al 75% de la población en beneficio de dejar libre de marca, y bien subvencionado, al otro 25.

Ha llegado el momento de reivindicar la heterosexualidad. Yo pertenezco a una peña donde he propuesto incluir en los objetivos reflejados en los estatutos “la defensa del perseguido mundo heterosexual”. Además, aplicando el mismo criterio que se tiene con las cientos y cientos de asociaciones creadas al amparo de la bandera LGTBI, solicitaremos, es de justicia, ser subvencionados.

Debemos convocar una manifestación, urgentemente, para reivindicar la igualdad de la mujer. Se les hace de menos a diario con planes de empleo solo para féminas, con puntos extra en la tesis fin de carrera, con prioridad para el puesto de trabajo en caso de igualdad de méritos. Vamos, como si ellas no fueran capaces de salir adelante por sí mismas.

Habrá que solicitar amparo al Gobierno y protección policial por ser cristiano, si ya eres católico mejor que por tu bien no lo difundas, al mismo tiempo que se nos concedan todas las ventajas con las que cuentan los musulmanes a la hora de edificar mezquitas, elegir los menús en los colegios o flexibilidad de horarios en el Ramadán. Yo quiero dinero para mi iglesia, cerdo ibérico, no cualquier cosa, en el comedor del colegio de mis nietos y vacaciones pagadas en Semana Santa y Navidad. Y no me vengan con la canción de que la Iglesia se beneficia del Estado, con la exención del IBI por ejemplo, porque el Estado jamás podría devolver a la Iglesia los miles de millones de euros que ahorra gracias a los servicios sociales que esta presta.

Habrá que abrir los ojos a los políticos y hacerles ver que somos blancos. No somos racistas pero estamos hartos de que se nos ignore mientras a través de la tapadera de la “multiculturalidad” se protegen otros pigmentos y se discrimina a la raza blanca.

Si estas casado, por la iglesia ni se le ocurra, no tienes derecho a nada. Para recibir alguna prestación has de ser familia monoparental o del mismo sexo, es fácil, el Gobierno no paga el dentista pero sí las operaciones de cambio de sexo.

Hay que solicitar en restaurantes y cafeterías sitios reservados, como se hacía con los fumadores, donde se pueda hablar español para evitar dar mal ejemplo a los niños que pudieran coincidir con usted en los sitios públicos, eso sí, con control de decibelios para que ni una sola palabra del proscrito idioma aflore tras la cristalera.

Otra petición será dirigida a las diferentes delegaciones del gobierno, cada uno en su comunidad, para que se nos conceda permiso para poner la bandera de España en los trasteros, siempre que estos no tengan ventanas y pueda verse el mal ejemplo desde el exterior. Me parece pretencioso que se nos permita que ondee en sitios públicos o balcones como la bandera LGTB, la “estelada” o la republicana.

Bueno, basta de chistes por hoy. Me queda pedir la colaboración de los lectores para resolver una duda que tengo y no me deja dormir. ¿Sabe alguno de ustedes si se ha derogado el Art.14 de la Constitución?

 

4 comentarios en “Ha llegado el momento”

  1. Me apunto a tu club reivindicativo. Ya es hora de que salgamos, no del armario, sino de los campos de reeducación y concentración dónde nos están recluyendo. VIVA ESPAÑA, y nuestras familias

  2. Yo reivindico el jamón ibérico a la hora del aperitivo, de comer y de cenar para bajar el colesterol y crecer a lo ancho. Si he dicho a lo ancho. Acaso los que tenemos sobrepeso (=gordos) no tenemos los mismos derechos que los transfugas del armario?
    Me gustaría que en tu próximo artículo nos ilustradas sobre los armarios de los tránsfugas. ¿De cuántos armarios se ha salido? ¿Que clase de personajes van de armario a armario, como en el juego de laica? ¿Cuánto nos cuesta a los heterosexuales que otros jueguen a la oca-armario?
    Yo creo que somos más del 75% pues de lo contrario no habrá base para pagar los juegos mencionados.

  3. De acuerdo en todo, salvo que el “vasta” final debe ser “basta”, o “basto” o “vasto” o “vaste” o vete a saber porque con esto de lo políticamente correcto…
    Ah! Y Viva España!!! o Españo o Españe o Españ@, que todo llegará al paso que vamos

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