“Habemus” pacto y demás zarandajas

Esta tarde se ha reeditado el “Pacto del Botánico” y por lo tanto la reelección de Ximo Puig como Presidente de la Generalitat Valenciana.

Previsiblemente, cuatro años más de lo mismo habida cuenta de que las malas compañías siguen siendo idénticas con el agravante, además, de que la extrema izquierda entrará en el poder ejecutivo de la Comunidad.

Al margen de esta preocupación, el tiempo me dará la razón, es desesperante e incomprensible que todas las quinielas den por segura la renovación en su cargo de Vicent Marzà como Consejero de Educación. Su presencia en el Gobierno regional nos garantiza otros mil litigios perdidos, no recuerdo una sola sentencia favorable a sus manipulaciones, y cuatro años más de sectarismo, aleccionamiento en las aulas  e imposiciones lingüísticas, con la intención de desterrar todo lo español de nuestras vidas. Triste, muy triste, y nefasto para los intereses de todos los valencianos a medio y largo plazo.

Pero tenemos compensaciones que nos levantan el ánimo y consiguen sacarnos una sonrisa. Amparo Marco, la  que sin duda será nuestra próxima alcaldesa, no se crean nada de enfados y rupturas cuando de la izquierda hablamos, con motivo del Día Mundial de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, ha afirmado hoy que “el Ayuntamiento de Castellón rechaza todo tipo de abuso y maltrato hacia nuestros mayores…” ¿Por qué me provoca una sonrisa? Porque puedo llamar “facha” a Amparo Marco ya que sus palabras son exactamente lo que promulga VOX cuando habla de erradicar la violencia en todos los ámbitos domésticos sin aplicar la tan nefasta perspectiva de género. Sí señora Alcaldesa, si a los ancianos añade usted, supongo que estará de acuerdo conmigo, niños, dependientes y varones discriminados habrá conseguido equiparar su pensamiento con la que usted llama extrema derecha, y lo hará porque puede que usted sea socialista pero no tonta y al final la lógica no te lleva más que a un destino.

Por cierto, me permito recordarle, Señora Alcaldesa, su promesa de total transparencia en “su” ayuntamiento. Prohibir la entrada de fotógrafos al pleno de su investidura no es una buena manera de cumplir.

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