“¿Hablamos?”, el nuevo servicio de la Diócesis para acompañar a las personas en dificultad por el confinamiento

La Diócesis de Segorbe-Castellón ha puesto en marcha un servicio de acompañamiento y respuesta espiritual a todas las personas que están viviendo momentos de dificultad y sufriendo a causa del confinamiento y la situación que estamos viviendo.

Con el nombre de “¿Hablamos?” propone una atención telefónica de 9 a 21h todos los días de la semana a partir del miércoles 1 de abril. El número de teléfono es el 683 119 162.

Las llamadas serán atendidas y derivadas a 19 los sacerdotes que se han prestado voluntarios para este acompañamiento espiritual. Los tres voluntarios que realizarán el primer contacto enviarán los datos al presbítero más cercano geográficamente. Al mismo tiempo, si alguien desea ser atendido por un psicólogo, el Centro de Orientación Familiar (COF) Domus Familiae también pone a disposición su voluntariado especializado de orientadores. El proyecto asegura una total confidencialidad de las personas que llamen.

Inma Martínez, psicóloga y directora del COF, reconoce que durante el tiempo de confinamiento se puede producir una cierta desestructuración en las actividades básicas de la vida diaria, como el horario, la higiene o la alimentación. Incluso, admite, se puede llegar a sufrir fobias al contagio, a salir de casa e también a la muerte: “Hay gente que no se ha planteado nunca el tema de la muerte de una forma tan realista como ahora; puedes coger el carrito para ir a comprar, en la calle no hay nadie y ¡el único vehículo que pasa es de la funeraria! Esto hace replantearse la vida desde otra dimensión”.

El beneficio de hablar

La directora del COF advierte que el confinamiento no es social sino físico, “porque no podemos vivir sin estar conectados socialmente unos con otros, aunque sea a través de las redes o de un teléfono”. Por ello valora como muy positiva la iniciativa “¿Hablamos?”: “Hablar ayuda porque necesitamos a otra persona para compartir, para salir de nosotros mismos, ser escuchados. No podemos desahogarnos con una pared, ni siquiera con una mascota aunque pueda haber cierta conexión emocional: la conexión plena es con otro ser humano que sea como una alteralidad, otro que es como tú y que sabes que te puede entender”. Incluso, añade, es importante llegar a una dimensión espiritual en el que “la persona puede mostrar su vulnerabilidad porque es un gran descanso poder hablar de nuestros miedos y obsesiones, de lo que nos preocupa, de nuestras esperanzas perdidas o miedo de perder”.

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