Horacio: «Quien vive temeroso, nunca será libre»

Quinto Horacio Flaco, más conocido como Horacio, fue sin ninguna duda el principal poeta de Roma, experto en retratar temas como la vida retirada y la invitación a gozar de la juventud. Entre sus frases que han pasado a la historia, destaca «carpe diem» que es una invitación a gozar del momento presente.

Pero no estamos aquí para desgranar la vida del personaje, sino para analizar, una famosa frase de una de sus obras y que, se adapta perfectamente a los tiempos actuales. La frase en cuestión es la que da título a este artículo: «Quién vive temeroso nunca será libre».

Y en esas estamos, entre el terror propagado por los «expertos» que nadie conoce y las medidas coercitivas y dictatoriales que nos van imponiendo, el temor se ha apoderado de nuestras mentes y cuerpos.

Estamos asistiendo a una auto imposición del miedo que conlleva la pérdida absoluta de libertades sin que parezca importarle a nadie. ¿Se han dado cuenta de que nuestros derechos están siendo pisoteados sin remisión?

Pero no es solo eso, la desconfianza nos lleva a mirar con recelo a cualquier hijo de vecino e, incluso, a los propios familiares. Lo que nos recuerda a las maniobras que llevaba a cabo la Stasi el servicio de inteligencia de la RDA que tenía aterrorizada a la población y contaba con centenares de miles de informantes.

Si se le ocurre destaparse un instante la boca y nariz para rascarse la nariz, puede encontrarse con ese ciudadano que, cual miembro de la policía política, se abalance sobre usted y le denuncie vehementemente.

Da igual que usted esté solo, completamente sólo en mitad del pico del Teide puede ser acusado de genocidio, aunque no haya nadie en cien kilómetros a la redonda. Por el contrario, en los estudios de televisión, sobre todo en programas de cotilleos, puede estar usted sin mascarilla.

Y no le digo nada si es usted un político de extrema izquierda, Puede estar sin mascarilla, al lado de sus compañeros (más bien camaradas) o asistir a conciertos multitudinarios y confraternizar sin necesidad de guardar distancia.

No puede usted desplazarse por España para visitar a sus familiares o hacer turismo bajo pena de señalamiento denigrante, pero ciertos políticos se desplazan sin cortapisas y haciendo lo que les da la gana. Deben tener la inmunidad genética.

Los inmigrantes ilegales que han entrado en nuestro país violando nuestras fronteras, no es que puedan circular libremente, es que son cuidados, transportados, alimentados alojados y mimados por el gobierno social-comunista, mientras usted está prisionero de su gobierno. Parece ser que están exentos de portar el virus.

Cualquier europeo que pueda venir a pasar unos días a cualquiera de nuestras zonas, se pasea con total libertad por las ciudades y zonas que quiera, usted está encerrado en su entorno habitual. Tengo que decir que me parece bien que los hosteleros y restauradores se beneficien de ello.

El sinsentido llega a cotas insuperables. Hemos descubierto que el covid se comporta de formas distintas según en la región en la que se encuentre, no hay más que ver que las normas en cada zona de España están al libre albedrio de los dirigentes políticos de turno.

Les pongo un ejemplo de la aplicación de la «distancia social». La semana pasada tuve que acudir un día al Hospital General, donde la distancia social en la sala de espera era de una silla entre persona y persona.

Curiosamente, al día siguiente tuve que acudir a una consulta médica en el Hospital Provincial. ¡Oh, sorpresa!, la distancia entre paciente y paciente era de dos asientos. ¿Alguien nos puede explicar esta disparidad de criterio?

Pero no acaba aquí la cosa. Me encontré a un matrimonio de edad avanzada en la última consulta. Pues bien, no pudieron sentarse uno al lado del otro y tuve que levantarme para dejar el asiento al marido de la señora. ¿No consideran absurdo que, si viven juntos, si se acuestan juntos, si toda su convivencia se realiza en común, no puedan sentarse juntos?

Sólo necesitamos saber quién se beneficia de esta situación del miedo. Primero China que es el único país con crecimiento sostenido en estos tiempos, pero no son los únicos quedan muchos más.

Esos políticos que mintiendo no han visto sus ingresos mermados en nada. Es más, el número de asesores y enchufados ha ido en aumento. También aquí hay que anotar a los que se han beneficiado de la compra de material (guantes, mascarillas, hisopos, respiradores, supuestas vacunas) desde compradores a políticos encargados de la adquisición del material.

No nos olvidemos de la industria farmacéutica que se han lanzado como posesos a fabricar productos denominados vacunas y que, aprovechando el temor inoculado a la población están llevando a cabo expoliaciones a los españoles sin freno.

Recordemos el fiasco que se produjo en 2009 con la denominada gripe A que produjo la misma sicosis que padecemos este año. El gobierno español compró 13 millones de vacunas y acabó destruyendo la mitad, tirando a la basura 42 millones de Euros. Francia tuvo que destruir vacunas por un importe de 400 millones de Euros y Estados Unidos 260 millones de Euros.

En aquella ocasión fue la empresa suiza Novartis la gran beneficiada, en esta ocasión han sido varias, encabezadas por Pfizer, Astra-Zeneca y Moderna. Sólo cabe preguntarse: ¿Cuántos más han sido comisionistas y trileros en este negocio?

No debemos olvidar que todo esto se produce por la existencia de las insaciables autonomías, el cáncer de nuestro país, con grandes metástasis.

Una última cuestión que nos hace dudar sobre el papel de los Laboratorios farmacéuticos: ¿Alguien podría explicarme que razón impulsa a estas grandes multinacionales a investigar sobre «vacunas» y no sobre medicamentos que sirvan para curar la covid? ¿No serían rentables? ¿No saben nada sobre el supuesto virus?

Quizás la respuesta sea más sencilla. Como apuntó Horacio siglos atrás: Coartaremos la libertad mientras seamos capaces de mantener el temor.

Acabaremos recordando que este mes de abril se cumplen 82 años de la victoria de España sobre la ideología más genocida de la historia: el comunismo.

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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