“Cacerolada” de los hosteleros en la Plaza Mayor

Ashocas convocó, como viene haciendo todos los jueves, a los hosteleros para seguir protestando por el injusto cierre de sus locales

La situación ya es insostenible para muchas familias. Álvaro Amores, presidente de Ashocas, antes de leer el manifiesto, pidió un minuto de silencio en memoria de dos hosteleros que se han suicidado recientemente ante la situación que el cierre de sus negocios les había provocado.

Desde que comenzó la pandemía son ya más de cien días los que los hosteleros no han podido abrir sus negocios, siguen pagando impuestos, alquileres, luz y agua, las ayudas no llegan y las que se anuncian son auténticas limosnas.

Están decididos a abrir, sin permiso, sus establecimientos el día 16 a pesar de que ya han sido amenazados con elevadas multas si lo hacen.

Las caras de los reunidos en la Plaza Mayor reflejaban. esta mañana, la impotencia y la desesperación en la que viven y la necesidad de contar con ingresos, ya no es solo para salvar los negocios sino para poder llevar comida a casa.

Tras la cacerolada frente al Ayuntamiento los hosteleros se dirigieron a la Diputación a exigir respeto a sus negocios y a sus personas tras las graves acusaciones y difamaciones salidas de un destacado miembro del gabinete de prensa de la Diputación castellonense.

Solo VOX y Ciudadanos han tenido presencia en la concentración de la Plaza Mayor. Un representante de VOX entregó a Álvaro Amores una copia de la iniciativa presentada en el Congreso de los Diputados por el partido de Santiago Abascal en la que se exige la apertura inmediata de los establecimientos de hostelería.

Sí dio la cara, con valentía, la alcaldesa. Amparo Marco, que gusta de hacer las cosas bien, bajó a entrevistarse con los representantes de Ashocas.

Amparo Marco: “Comprendemos la preocupación del sector de la hostelería en una situación tan compleja como la actual. El cierre de negocios, aunque sea temporal, tiene efectos evidentes y hay que agradecer el esfuerzo y el sacrificio que hacen todos los profesionales de este sector.

Es verdad que las restricciones establecidas por las autoridades sanitarias son duras, pero son necesarias para frenar el avance de la pandemia. Estamos atravesando la tercera ola y hay que conseguir que los niveles de contagio sigan bajando y que la presión asistencial en centros de salud y hospitales se reduzca.

También me gustaría recalcar que el Ayuntamiento de Castellón ha estado ahí desde el primer momento con los sectores más afectados, manteniendo reuniones para conocer sus necesidades y activando planes y medidas de apoyo específico. Un ejemplo de ello son las ayudas directas a pymes y autónomos de sectores afectados, con un total de 1,4 millones de euros en 2020, y las que prevemos distribuir este año a través del Plan Resistir que suman 5,5 millones más para la ciudad de Castellón”.

Una pena la criminalización de un sector donde se han realizado cierres voluntarios ante el contagio de un solo empleado y donde más se han respetado las nomas sanitarias recomendadas e impuestas por la crisis sanitaria.

Mientras el Gobierno reconoce que solo un 1,35% de los contagios proviene de la hostelería cierra sus negocios manteniendo las aglomeraciones en los transportes públicos,  la UJI,  las cafeterías de los hospitales y centros comerciales. Al mismo tiempo se mantienen abiertos, a pesar del elevado número de contagios reconocidos, los centros de enseñanza. Los hosteleros no pueden entender que se les juzgue y se les mida de manera diferente que a los demás.

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