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La psicosis de la mascarilla

El miedo ha calado en profundidad

Es curioso, cuando el grupo de los llamados «expertos» que, dicho sea de paso, nunca nadie supo quiénes eran, impuso a sangre y fuego el uso de las mascarillas, ahora que han emitido el dictamen en contrario, un altísimo porcentaje de la gente no se atreve a quitarse el trozo de tela que es impide respirar con normalidad.

          Ante esta postura surge alguna que otra pregunta: ¿Antes tenían razón y ahora no? ¿Nos han estado engañando desde siempre? ¿A lo largo del tiempo y con las epidemias que han existido los últimos años, los expertos estaban en la inopia? ¿Es que nadie se fía de los que dicen los políticos? ¿Han inoculado el miedo en la gente que han anulado su capacidad de raciocinio?

          Lo más razonable es pensar que toda la clase dirigente (que son realmente los mal llamados expertos) ha perdido la confianza de la gente que cree que son más mentirosos que Pedro Sánchez. De la noche a la mañana, de un día para otro, el aire que se respira está libre de cualquier tipo de virus. ¡¡Milagro!!

          Pero no se hagan ilusiones, el negocio de las mascarillas o bozales, seguirá estando ahí para que unos cuanto políticos o allegados chiringuiteros se sigan poniendo las botas con la psicosis del «bicho», incluidos los pinchazos génicos que van a instaurar como si se tratara de un tratamiento crónico.

          En la industria farmacéutica lo saben bien, siempre es más rentable investigar fármacos para tratamientos crónicos que para afecciones agudas. El crónico es para toda la vida, mientras que el agudo, salvo que el precio sea muy elevado, es menos rentable.

Y, sobre todo, hay que vigilar muy estrechamente a las autoridades sanitarias que están ocultando, de manera artera los problemas derivados de los tratamientos génicos de la industria farmacéutica en connivencia con las autoridades sanitarias y la clase política.

Por ejemplo, en el Seattle Children’s Hospital, se detectaron problemas cardiacos después de la vacunación contra el Covid-19 y llegaron a la conclusión que más del 60% de los adolescentes vacunados contraen miocarditis y pueden quedar con cicatrices en el corazón. Silencio sepulcral. Vean el enlace:

https://www.theepochtimes.com/post-vaccination-heart-issues-detected-months-after-covid-19-vaccination-study_4364565.html?&utm_medium=FactsMatter&utm_source=YouTube&utm_campaign=MyocarditisStudy&utm_content=04-19-2022

En el The Journal of Pediatrics, se publicó un trabajo clínico que descubrió que pacientes de 12 a 17 años, desarrollaron una pericarditis después de la segunda dosis de la vacuna de Pfizer y que persistieron los síntomas a los 8 meses del pinchazo. Aquí les dejamos el enlace:

https://www.jpeds.com/article/S0022-3476(22)00282-7/fulltext

Pero no sólo son problemas de índole cardiaca, recientemente han aparecido en Europa (tres casos en España), en niños de edades comprendidas entre dos y siete años, con una hepatitis aguda severa. A pesar de que no se sabe el origen, si se ha demostrado una infección por SARS-Cov2 y/o adenovirus. Se mantiene el silencio y se sigue insistiendo en vacunas a los más jóvenes. Vean el enlace a la publicación Gaceta Médica:

https://gacetamedica.com/investigacion/alerta-europea-la-oms-detecta-casos-de-hepatitis-de-origen-desconocido-en-ninos/

La publicación Journal of American Medicine Association (JAMA) hizo un trabajo sobre el riesgo de miocarditis después de la vacunación basada en ARNm en USA, llegando a la conclusión de que el riesgo de miocarditis aumentó en múltiples estratos de edad y sexo y fue más alto después de la segunda dosis en hombres adolescentes y hombres jóvenes. Y todo callados y siguiendo con aumentar dosis de vacunaciones. Aquí tienen el trabajo:

https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2788346

Pero no sólo se ven incidencias de efectos secundarios en USA, en un estudio realizado en Israel y publicado en el The New England Journal of Medicine, descubrieron que el número de miocarditis fue más alto en los que recibieron la segunda dosis y mucho más alto, también que entre los no vacunados. Este es el estudio mencionado:

https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2116999

A pesar de todo ello, ya se están preconizando la tercera dosis de ARNm, las cuarta e incluso ya se anuncia una quinta, independientemente de la edad de los pacientes.

Seguiremos informando, ya que no sólo suceden casos de tipo cardiaco, son otras varias las patologías que se ven afectadas por este gran experimento de la «plandemia». Si consiguen que la inoculación de los fármacos pase a formar parte del arsenal terapéutico crónico, la toma de estos estará garantizada de por vida.

A pesar de que se ignora, por completo las consecuencias a largo plazo que puedan tener en embarazo, lactancia, semen, y otros órganos y sistemas del cuerpo, incluido sobre el aspecto mental y psicológico, todos siguen insistiendo en la necesidad de seguir administrando al organismo medicamentos experimentales.

Es asombroso que los padres lleven a sus hijos, sin ninguna garantía a que sean inoculados, Pero claro, no es de extrañar si la gente sigue teniendo miedo, más que la protagonista de la película de Psicosis, a despojarse del bozal que le impide la adecuada respiración. En un futuro no muy lejanos, aparecerán las consecuencias perniciosas del uso continuado de los bozales.

 Lo más preocupante es que estamos perdiendo, a pasos agigantados, la capacidad de pensar y razonar y nos estamos dejando dominar por el miedo.

¿Hasta cuándo seguiremos dejando que nos engañen?

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