Lastre en la competitividad internacional por la descoordinación de la políticas energéticas de la UE

Según un estudio de la UPV y el CSIC la descoordinación entre las políticas energéticas de los países europeos supone un lastre para su competitividad internacional y para reducir sus emisiones de carbono globales.

 

Así lo concluye un estudio liderado por investigadores del Instituto Ingenio, centro mixto de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que han participado investigadoras de la Universidad de Roma Tres y la Universidad de Urbino. Los resultados están publicados en la revista ‘Research Policy‘.

En palabras de Davide Consoli, uno de los autores del estudio e investigador de Ingenio, la coordinación de la política energética entre países es actualmente deficiente,

A la vista de nuestro estudio, parece que cada uno hace la guerra por su cuenta. Esto puede beneficiar a cada país a corto plazo, pero si queremos que en la UE disminuyan las emisiones de carbono, es indispensable que todos vayan a una. La coordinación entre países debería ser el eje central, la clave del Pacto Verde Europeo.

Hasta llegar a esta conclusión, el equipo de Ingenio, la Universidad de Roma Tres y la Universidad de Urbino analizó la relación entre la competitividad comercial y la política energética de 19 países de la UE entre 1990 y 2015.

La conclusión es que la tecnología ha eclipsado otras cuestiones de especial relevancia en la transición hacia sociedades bajas en carbono y también para la competitividad económica, entre ellos el binomio comercio internacional y política energética. Los investigadores constatan que la capacidad de exportación de productos o tecnologías ‘verdes’ de un país es mayor cuanto más alta es su especialización en las mismas.

Se pone así de manifiesto que la especialización está significativamente relacionada con el desarrollo ambiental. Esta cadena de correlación indica que la capacidad de exportación de productos y tecnologías verdes de un país es un buen indicador de sus emisiones de CO2. A partir de este diagnóstico, el proyecto examinó la incidencia de la coordinación de políticas entre países para el desarrollo económico y el progreso ambiental de la UE.

La política bilateral es fundamental. En países exportadores, el comercio es mayor cuanto más estricta es la política interna en relación con la de los socios extranjeros. Cuanto más equilibrada sea la combinación de políticas internas, mayor será el volumen de exportaciones. Los principales países exportadores ganan cuotas de mercado en los países rezagados, lo que puede provocar un aumento de las brechas entre los países de la UE y en última instancia, lastrar el desarrollo económico y ambiental.

Conforme asevera y concluye, Consoli.