Los familiares de los ancianos indignados ante el “absurdo” cierre de Sant Llorenç

Se anuncia el cierre de la residencia para el 15 de septiembre sin que la administración les preste ayuda o una solución alternativa.

Ayer los familiares de los usuarios en la residencia de ancianos de Sant Llorenç mantuvieron una reunión con la dirección de la residencia en la que la directora informó de la situación.

Dicha dirección se entera del cierre previsto para el 15 de septiembre a través de un familiar de un residente que dice haber sido informado por las trabajadoras sociales. El pasado viernes la residencia y su dirección no habían recibido comunicado alguno sobre el cierre. Llaman a la Conselleria y consiguen que les envíen el documento donde se anuncia el cierre para el 15 de septiembre.

La dirección comienza a ponerse en contacto con los familiares de los residentes. El cierre, le comunican, es una decisión administrativa.

Al parecer, aunque parezca rocambolesco, la decisión se debe a una inspección, recibida en el año 2.018, con motivo de una caída de una de las residentes, una caída que no tuvo ninguna consecuencia pero que desencadena la situación a la que se ha llegado. La residencia ha presentado documentación sobre los hechos que no ha sido escuchada por la Consellería hasta el punto que dicen no haber recibido el último informe enviado por la dirección de la residencia.

Los servicios jurídicos de la residencia confirman que la documentación se envió y que cuentan con la confirmación de recibo por parte de la Conselleria.

Consellería se ratifica en que este último recursos, fechado en febrero, no se ha recibido y procede a decretar el cierre de la residencia.

Los familiares de los usuarios no cuestionan la sanción, cuestionan que el cierre se lleve a cabo en esta situación de alarma sanitaria y en las formas, con una llamada de una trabajadora de Consellería anunciando, el día 20 de agosto, el cierre de la residencia tan solo 20 días más tarde sin que nadie más se haya puesto en contacto con los familiares afectados.

Tampoco los familiares quieren ser el altavoz de la residencia, ellos afirman defender solo los derechos de sus allegados residentes.

Según Conselleria se trata de una resolución definitiva de cierre cuando el recurso aún sigue en marcha y en proceso de resolución.

No hay manera de recolocar a los usuarios, los familiares se han puesto en contacto con otras residencias y en todas les dicen que están completas.

Además se ven en la obligación de solicitar el cambio de ayudas a los servicios sociales para poder solicitar una plaza pública ya que la residencia Sant Llorenç es privada y desde Consellería comunican a los familiares que no pueden hacer nada hasta que no tengan la mencionada solicitud concedida y tengan derecho a una plaza pública. Sin ese requisito deben buscar plaza en otra residencia sin ninguna ayuda de la administración dada la procedencia de una privada.

Algunos familiares han pedido cita a los Servicios Sociales para regularizar la situación y les han citado, telefónicamente, para dentro de un mes, reclaman su situación y finalmente les dan fecha para el 30 de agosto.

Los familiares viven una tensa situación porque se ven impotentes y porque no pueden hacer nada, no pueden entender como Conselleria toma esta decisión en plena pandemia. Hablamos de mover a un grupo de muy alto riesgo, con capacidades cognitivas muy deterioradas, para sacarlos de una residencia donde no ha habido ni un solo caso de coronavirus, ni entre los residentes ni entre los trabajadores, un trabajo ejemplar a la vista de lo sucedido en otros centros.

El Gobierno autonómico cierra residencias privadas mientras alarga en el tiempo indefinidamente la creación de las prometidas plazas públicas.

Los familiares están redactando un escrito para remitirlo a todas las instituciones y al juzgado pertinente solicitando que no se realice este cierre y en su defecto que se les comunique donde pueden realojar a sus familiares.

También reclaman la atención a las consecuencias psicológicas de sacar de lo que es “su hogar” a unos ancianos, mucho de ellos con alzheimer, acostumbrados a esas instalaciones,

Por último, los afectados han querido agradecer a todos los trabajadores de la residencia su esfuerzo y ejemplar trabajo.

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