Méritos propios

Nada más lejos de mi intención que aprovechar el fallecimiento de una persona para rebatir las mil y una tonterías que hoy se venden como ciertas por el nuevo movimiento feminista, más “feminazi” que otra cosa.

Ayer se nos fue para siempre María del Carmen Izquierdo Vergara, excelente periodista, mejor persona y alma alegre cargada de humor.

Había nacido en Lerma (Burgos) hacía tan solo 69 años, la vida suele arrebatarnos muy pronto a los que más valen y Mari Carmen nos ha dejado demasiado pronto.

Empezó en diario AS para ingresar, con menos de 20 años, en TVE donde debutó en los espacios deportivos de los telediarios de la mano de Manuel Martín Ferrán. A partir de ahí, una carrera plagada de éxitos, programas y retransmisiones nacionales e internacionales.

Sí, llegó, y muy pronto, a un mundo donde el varón era preponderante pero su instinto periodístico y la preparación que se autoimpuso le abrió las puertas de JJOO, Mundiales y Campeonatos de Europa hasta convertirse en un referente para aquellos que hasta conocerla pensaban que el deporte era cosa de hombres.

Si Mari Carmen fue capaz de conseguirlo en una época donde aún la mujer era considerada por muchos poco más que una buena madre y ama de casa, como es posible que ahora, con todo a su favor, con la ideología de género impuesta y con todo el dinero que se destina a la causa, algunas mujeres sigan pidiendo privilegios sobre los hombres, la mayoría es eso lo que piden no la igualdad que todos defendemos.

Las “feminazis” se autodegradan, se menosprecian a sí mismas solicitando privilegios y atacando sin piedad al hombre por el mero hecho de serlo. Demuestran poca cultura, formación, educación y autoestima. Las mujeres, las de verdad, no necesitan ayuda de nadie para ser las mejores en lo suyo, no necesitan privilegios para abrirse camino, no necesitan despreciar al sexo opuesto para crecer personal y profesionalmente.

La igualdad no se impone, se cree o no se cree en ella y todos los que tenemos la cabeza suficientemente amueblada no necesitamos que nadie nos enseñe igualdad, respetamos profundamente a las mujeres, nuestra madre era una de ellas, y si tenemos detalles con ellas que no tenemos con los hombres es solo por el profundo respeto que nos merecen y porque detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.

Aquellos y aquellas, permítanme utilizar por una vez el incorrecto lenguaje inclusivo que tanto odio, que confunden la velocidad con el tocino no conocieron a Mari Carmen Izquierdo y a otras muchas mujeres que han triunfado personal y profesionalmente sin que su sexo ni el contrario fuera obstáculo para ello.

D.E.P. Mari Carmen, y gracias por todo lo que nos enseñaste y por todo lo que nos hiciste reír.

 

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