Muchos castellonenses empiezan también a mostrar su hartazgo del “dócil confinamiento”

La Plaza de María Agustina fue escenario de una de las primeras caceroladas a pie de calle

La indignación no se alienta como algunas veces nos quieren vender.

La indignación  la tienen los ciudadanos, la tienen los españoles que aún desconocen los motivos reales, los criterios objetivos que se han seguido para un confinamiento de más de 60 días.

Se desconocen los criterios objetivos, no hay transparencia, en virtud de los cuales se está llevando a cabo este plan de “desconfinamiento”.

Ciudadanos que están enfadados porque la primera decisión que toma el Gobierno es inyectar millones de euros a los medios de comunicación para comprar su voluntad. Españoles que están enfadados porque se cerró la actividad de control parlamentario del Gobierno, españoles que están enfadados porque no van a cobrar los ERTEs hasta el 10 de junio mientras millones de euros siguen yendo a publicidad institucional en los medios o a pagar ayudas a solo unos pocos ámbitos de la cultura dejando sin ayudas a otros ámbitos culturales como la tauromaquia, enfadados porque desconocen las razones de por qué los negocios no se pueden abrir al mismo compás en todo el territorio nacional, enfadados porque han perdido su empleo y desconocen las ayudas que van a recibir si es que llegan, indignados con un Gobierno que dice que a los turistas extranjeros los van a meter en una cuarentena  de 14 días destrozando el sector turístico mientras ven al Sr.Sánchez todos los sábados en TV haciéndose propaganda,

Centenares de ciudadanos que no tienen voz que les represente y se han hartado de ser “dóciles”, ¿o también van a recortarles su derecho a manifestarse?

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