Notas para un acta (3)

Con la venia: Como las decisiones hay que tomarlas con el bandujo lleno, que la gusa es mala consejera, se decide hacer un pasto. Amén.

 

El personal del Jabalí Difunto se compone de Estupendos Eslavos de Tierradentro. Es decir; que bordan las carnupias, pero lo ignoran absolutamente todo sobre el pescado de mar. Ergo, de común acuerdo llamamos a Santa MariSana que nos acepta una interesada sugerencia. Piramos a su chalet taxi mediante, porque para multas no tenemos ni un baró.

Hace años, tras el óbito de aquel pezuño amante suyo, y una estadía en el famoso Centro de Meditación Sufí de Wad-Ras, la bendita MariSana, que es grauera poderosa y prudentísima, se buscó la vida cocinando para buffets privados, fiestas de recónditas armonías, o lo que sea que sea. Si se le avisa, y le cuadra, también pone de comer para algunos íntimos devotos, entre los que nos contamos.

Nos recibe gustosa La Señorona, que ya tiene preparaciones adelantadas. Aunque sin apearse de su rango de Sargento Mayor de Gurjas, sonríe al recibir unas tabletas del Michel Cluizel Noir Infini 99% que trajimos para su regalo.Trebejos y bolsos van a la percha, lavamos nuestras manitas pecadoras, pasamos revista; aprobados quedamos.

Se designa a Dionysos como preparador del Bellerage, una variante del Bloody Mary que, en vez de la insapora vodka, lleva Tío Pepe. Para acompañarlo hay chips de piel de salmón con tápenas, que suministra La Doña mientras bebemos a su salud. Se nos gira la vitamina del contento.

Abierto ya el paladar, somos convocados en derredor de una sartén QueenSize, donde borbotea especiada mezcla de aceite y manzanilla. Entre que Hermes descorcha y escancia a todos de la Papirusa güena, las navajas que MariSana puso en la hirviente emulsión se van abriendo a su compás, y nos las tapiñamos quemantes, chorreantes, en sabroso semicrudo. Pandora bautiza el plato; Navajazos Amistosos dice que son. A boca llena se aprueba la idea.

Tras tales entrantes, es de rigor la visita al lavamanos. Recompuestos todos de nuevo, los mozos son elegidos para poner la mesa de arriba, ante el ventanal, cara a La Mar. Las muchachas se quedan con MariSana, que las da quehaceres mientras piulan cotilleos.

Frotar de manos cuando se avisa la mesa lista. La Doña sube, revisa detalles, selecciona la música a bajo volumen, y ordena que bajemos a por el condumio primero. Obedecemos cum celeriter.

El armario frío, cuando se nos abre, es versión tan actual como exacta del Jardín de las Delicias. Recogemos lo que se nos indica, y desde allí se inicia la procesión que, con una estación en los fogones, se dirige a las alturas, Ellos, siempre tan fuertes, portan las fuentes, las bellas suben las botellas. Madre del Amor Hermoso: cómo estamos, que así rimamos.

Centramos en la mesa una colina de carlota rallada y aderezo francés; con su picadísimo de perejil recién puesto, dará frescura entre platos. Mientras se llenan las copas con un Torelló en su punto, nos hacemos con sendas porciones de la gustosa ensalada. No la conocia Medusa, y se le cae la baba mientras la prueba y la alaba. Toma más rima, prima.

Para el primer plato, abundantes mejillones de San Carlos se vaporizan con fino laureado. Apenas abiertos se descascaran y reservan. En el caldo resultante se hacen unos fideítos rápidos, que queden melosos. Bátanse las claras que sean necesarias a punto de nieve y, dado un punto de jarisa, añádanse las yemas sin dejar de remover. Cuando esté igualada la color se incorporan los mejillones, y a la sartén va todo. Esta tortilla es canónico se sirva tostadica de exterior e interior casi sin cuajar. Es la mismísima Clavis Coeli de las letanías.

Nos deja MariSana disfrutando como ninios buenos, bien peinados y mejor premiados. Al ratico, desde su fogara, reclama La Doña a los muchachos para subir el segundo, que ya adivina Medusa por la oloreta. Y llegan, perfectamente macerados y sellados, dos fragantes tablones de atún rojo por cabeza.

Repartido el túnido, y copeando más Torelló, nos ponemos al asunto. Atún del Paraíso, susurra Primadonna. Asentimos sin palabras, que no es es ocasión de distraer la quijada. Acabadas las raciones, queda solo sonreir cejas en alto, aplaudiendo a la autora. Que aún nos reserva una sorpresa más, la muy cuca della.

Instruídos por La Jefa, allegamos los chicos una bandeja larga con cascos de mango frío bañados, ligeramente, en Cream. Nos servimos y, sobre cada plato, MariSana ralla con buen tino media onza del Noir 99% que trajimos para ella. Se la piropea a coro. Sonríe francamente.

Antes de pasar a la sobremesa, quiere Dyonisos hacer constar que, en este comedero tan secreto e ilegal como formidable en sabores, el cuerpo vibra en armónicos, el paladar descubre y comprende verdades, y la memoria aparta recuerdos viejos dedicándose al mero presente. Se aplaude con entusiasmo la florida perorata. Se brinda por la vida, la salud y la solvencia en general. Y por la suya en particular.

Medusa y Pandora hacen notar que, durante esta fiesta palatial hemos olvidado quejas y cabreos, con lo que ya estamos listos para llegar a conclusiones serenas. Hermes apunta que muy serenos no estamos, si acaso pletóricos, pero confía en que todo llegará a buen puerto, con el sosiego de la calma blanca que se avecina.

B.S.R.
LP al completo: La voglia, la pazzia, l’inconscienza, l’allegria.
Interpretan: Ornella Vanoni, Vinicius de Moraes, Toquinho.

Manolodíaz