Orwell: Un visionario (I)

En junio de 1949 el escritor británico, George Orwell (Eric Arthur Blair era su verdadero nombre) publica su novela profética “1984”, que se convirtió en un icono de la literatura del siglo XX, por su denuncia de los gobiernos totalitarios.

Repasemos el argumento de esta novela. El mundo futurista de 1984 está dividido en tres superpotencias que viven en permanente estado de guerra: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. Oceanía, conformada por las regiones angloparlantes, está regida por el Partido, un grupo oligarca. Este a su vez se divide en el Partido Interior, el cual gobierna y está conformado por el 2% de la población, y el Partido Exterior, conformado por el 13% de la población y encargado de ejecutar las órdenes. El 85% que conforma el resto de la población corresponde al proletariado, quienes son ignorados porque el Partido considera que no tienen la capacidad intelectual necesaria para organizar una rebelión.

Es asombroso el paralelismo entre este libro y la situación actual. Por cierto, en ese 13% de gente del Partido Interior, hoy en día figuran los medios de comunicación y las Redes Sociales.

En ese imaginario país (hoy en día real), existían cuatro Ministerios, número suficiente para controlar a la población:

Ministerio del Amor – Encargado de la ley y el orden. Por medio de la tortura y los lavados de cerebro, reeduca a los ciudadanos rebeldes.

Ministerio de la Verdad  – Encargado de la propaganda del gobierno, por medio de noticias, arte, entretenimiento y educación.

Ministerio de la Paz – A cargo de mantener la guerra. Una de sus estrategias es enfocar la atención en problemas externos (con otros países) para distraer a los ciudadanos de los problemas que viven en su propio país, y de esta manera culpar a otros, para que los problemas nunca se solucionen y el estado de guerra se perpetúe.

Ministerio de la Abundancia – Encargado de asuntos económicos, como racionar y crear hambrunas.

Hay que destacar que, los nombres de los Ministerios significan lo contrario de lo que realmente hacen. Asombroso el paralelismo con lo que sucede en la actualidad. Sólo hay una diferencia, el ansia de poder y de acaparar riquezas, hace que, en nuestros días, el número de ministerios, asesores, observatorios, chiringuitos y otros chollos, sea estratosférico.

Otro aspecto a destacar es que el Partido único, instaura una  lengua artificial llamada Ingsoc que representa la ideología oficial del Partido. Esta ideología fue creada por Gran Hermano. Esta situación es la que estamos sufriendo en nuestros días, cuando vemos que las palabras que usan significan lo contrario de lo que son.

Y, además, la colonización del lenguaje por parte del inglés, hace que las distintas lenguas se difuminen en perjuicio, en nuestro caso del español, el cual ya está siendo prohibido en muchos lugares de nuestra nación, para mayor regocijo de los totalitaristas esclavos del Gran Hermano.

Las formas en que un individuo se ve afectado ante un gobierno represivo o una figura totalitaria y cómo esto afecta todos los aspectos de su vida, desde sus pensamientos, deseos, relaciones personales y familiares, la forma cómo puede o no mover su cuerpo e incluso su sexualidad.

Vale la pena destacar que todo gobierno totalitario se propone como base controlar el pensamiento: ¿Qué dice la propaganda y los medios de comunicación? ¿Qué pueden comentar en público los ciudadanos? ¿Qué opinión tienen los ciudadanos del dictador o monarca?

Las consecuencias que estas formas represivas tienen en los ciudadanos son devastadoras al punto que destruyen, quizás, lo único que distingue al ser humano: la memoria y los recuerdos, los sueños y deseos, los gustos y opiniones personales, y por supuesto, la capacidad de cuestionar, criticar o pensar.

Gran Hermano, es además el único ser al que se ama. Porque en Oceanía el amor sexual de pareja está prohibido, y ni siquiera se permiten las amistades. Lo único permitido es la adoración al Gran Hermano y su corte de enchufados y paniaguados.

En un siguiente artículo relacionaremos, de manera adecuada, la actualidad con los postulados de la novela de Orwell. Veremos que, la fecunda imaginación del escritor inglés, se quedó corta comparada con los hechos que acontecen en esta época.

De momento, reflexionen con el argumento de esta obra y verán, que “La Realidad, supera a la Ficción”. Encontrarán cientos y/o miles de ejemplos que corroborarán este artículo de opinión y que, en próximas entregas trataremos de desmenuzar.

Para mayor ampliación sobre este libro, hay que visitar la página https://www.culturagenial.com/es/novela-1984-de-george-orwell/, de Claudia Gómez Molina

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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