Orwell: Un visionario (II)

Si empleamos la palabra visionario en su estricta definición que es: “Que tiene o cree tener visiones o revelaciones sobrenaturales” no acertaríamos de pleno con los escritos de Orwell, ya que se basó en las vivencias a lo largo de su vida; aunque sí que tuvo una visión muy acertada de lo que pasaría en el siglo XXI.

A pesar de que avisé, en mi primer artículo de esta serie, que repasaríamos las increíbles similitudes sobre lo descrito por el británico en su libro “1984”, y lo que está ocurriendo en España y en el resto, sobre todo, del mundo occidental; primero tenemos que describir los hechos que alumbraron al escritor inglés y las vivencias que le inspiraron sus ideas.

Corría el mes de agosto de 1936, cuando un funcionario bolchevique, de bajo rango, llamado Holztman, declaró a un tribunal soviético que había estado involucrado en un complot trotskista para acabar con Stalin. Este individuo fue uno de los cientos de miles de ciudadanos soviéticos que fueron acusados  en el Proceso conocido como La Gran Purga y que acabó con los encausados en prisiones, campos de trabajo y cámaras de ejecución.

 Holtzman declaró que, en 1932, había viajado a Copenhague para encontrarse con el hijo de Trotsky, Lev Sedov, en el Hotel Bristol. Su confesión le llevó a su propia condena y a la de los otros supuestos conspiradores, los cuales fueron inmediatamente fusilados.

Sin embargo, unos días después del juicio, un periódico danés señaló el hecho significativo de que el Hotel Bristol había sido demolido en 1917.

Más tarde surgieron pruebas de que Lev Sedov había estado en Berlín el día en que supuestamente estaba en Copenhague. La “confesión” de Holtzman no pudo haber sido cierta.

Ese error sobre el lugar y la fecha de la reunión dejó al descubierto la fraudulencia de estos testimonios condenatorios. “¿Para qué demonios necesitaban un hotel?”, Stalin, cabreado por la chapuza de sus servicios secretos. dijo “”Deberían haber dicho que se encontraron en la estación de ferrocarril. ¡La estación de ferrocarril siempre está ahí!”.

Orwell que siempre había demostrado estar ideológicamente a la izquierda, simpatizaba, en un principio con los postulados socialistas y/o comunistas, optó por acudir a nuestro país en 1937 para luchar contra el bando nacional.

Quiso unirse a las Brigadas Internacionales que fueron el banderín de enganche de la Komintern soviética para enviar combatientes a España, con órdenes concretas y precisas del Partido Comunista Soviético; pero la férrea ideología de Stalin, le prohibió su afiliación.

A la vista del rechazo de los comunistas españoles (dirigidos y aleccionados por Moscú), el escritor británico se incorporó a las milicias del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), pequeño y vulnerable movimiento marxista considerado con recelo por las fuerzas del frente popular el cual estaba respaldado por los soviéticos.

El escritor británico se encontraba en Barcelona cuando estalló el acoso al POUM por parte de comunistas, socialistas y otras fuerzas. Se trató de una guerra civil dentro de la propia guerra y que finalizó con el asesinato de Andrés Nin, el líder de dicha formación, acusada de trotskista y que fue torturado y asesinado en una cheka. Orwell se vio obligado a huir para salvar su vida. Muchos de sus camaradas no fueron tan afortunados.

Era la época de las chekas, donde desaparecían miles de personas en detenciones ilegales. Por cierto, señora concejal Ruíz, a la vista de su encomiable labor para esclarecer e ilustrar la historia de la Guerra Civil en nuestra ciudad y al objeto de abordarla en toda su extensión: ¿Para cuándo una investigación a fondo en nuestra ciudad para descubrir dónde se encontraban las chekas en Castellón? ¿O es que acaso esa Historia no le gusta?.

A la vista de todas las vivencias que le acompañaron en su corta estancia en nuestra patria, la paranoia, el engaño y la traición que había encontrado en España lo habían dejado con un deseo urgente de dar a conocer al mundo los peligros que suponían las ideologías social-comunistas.

Las experiencias de George Orwell demuestran que, sus visiones sobre el futuro del mundo no eran tanto visiones, como retratos de un futuro malsano y destructivo,

A partir del próximo artículo, empezaremos a repasar las similitudes preocupantes entre 1984 y la España dominada por los terroristas, mentirosos, delincuentes y anti-españoles.

Lo que está claro es que, todo aquel que ha vivido bajo la progresía indecente de la izquierda acaba renegando de ello. Con Orwell, tenemos un claro ejemplo.

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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