Orwell: Un visionario (III)

Vamos a seguir repasando 1984 la obra distópica de George Orwell que es un fiel reflejo de lo que está sucediendo en la actualidad.  La distopía es la representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.

Cómo queda reflejado en la novela, el grupo oligarca dominante, tiene, como primera medida instaurar una neo-lengua que represente, de manera inconfundible, la ideología oficial del partido, a la que llama Ingsoc (acrónimo, en inglés, de Partido Socialista; ¡curiosa coincidencia!).

En la imagen que acompaña a este artículo, podemos ver en que se basan los fundamentos de esta nueva lengua. Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud y La Ignorancia es la Fuerza. O sea que el significado es diametralmente opuesto a lo que siempre habían descrito. Ni más ni menos que lo que estamos viendo a diario.

Vamos a repasar, de manera sucinta, lo que estamos sufriendo continuamente. Cada vez que los políticos de “lo políticamente correcto” nos hablan de democracia, quieren decir totalitarismo. Cuando el “tetrabrik” Don Simón anuncia que el pico de la pandemia se ha alcanzado, tenemos que esperar un colapso hospitalario. Si el Falso Doctor Sánchez comenta que no habrá subida de impuestos, hay que prepararse para un robo en toda regla. Cuando El Coletas Rojo manifiesta que acabará con los impuestos abusivos del recibo de la luz, eso significa que el sablazo de los impuestos en dicho recibo será de los que hacen época.

Es decir, la función específica del lenguaje Ingsoc se cumple a rajatabla, ya se sabe que cuando dicen una palabra, significa totalmente lo contrario. Ellos lo bautizan como el nuevo lenguaje, para disimular sus aviesas intenciones.

Pero, claro, aún falta algo más para implantar el nuevo uso de la lengua, y eso es lo que está sucediendo ahora mismo: que haya una unidad en el idioma que se usa, para lo cual es necesario destruir aquel que es dominante en la sociedad que se quiere cambiar: el español.

En la obra de Orwell no hacía falta la supresión de ninguna lengua, ya que sólo se usaba el inglés, mientras que  los patriarcas actuales, lo están haciendo bajo dos premisas fundamentales. Una de ellas colonizando el español por medio del inglés, y la otra prohibiéndolo en distintas regiones.

Vemos, cómo la invasión de palabras inglesas es un fenómeno del que tenemos múltiples evidencias. Sólo hay que ver, los títulos de las películas que, cada vez con más frecuencia, se escriben en inglés. Recordemos que en 1977 se estrenó en España, la primera película de una saga que llega hasta nuestros días, La Guerra de las Galaxias, bueno pues ahora se denomina Star Wars.

Hay que borrar el español de las mentes de los españoles y sumirlos en el idioma inglés, con el gran regocijo de los dirigentes globalistas de nuestro país, que ven, con auténtico deleite, como el “pinchadiscos” se ha convertido en un “dichei” (DJ), con lo cual el baile regional español, la “jota”, corre el riesgo de denominarse “chei”.

La lista de nombres que han dejado de pronunciarse y escribirse en español ya es hondamente preocupante, y haría falta una relación tan prolija, que se necesitarían varios artículos para detallarlas, como por ejemplo “on line” que en español tiene su equivalente a “en línea”, pero claro, se entiende que eso es hablar de manera vulgar.

Por otra parte, la lluvia de “palabros” que forman parte del vocabulario “frentepopulista”, es interminable, entre ellas podemos encontrar, perspectiva de género; heteropatriarcado; micromachismo; desescalada; sostenibilidad;  y aquí puede usted añadir, querido lector, las más repetidas hasta la saciedad en todos los medios de manipulación de masas.

Si a todo ello añadimos la persecución a la que se ve sometida nuestra lengua en muchas regiones de España, cómo en la nuestra, donde o no se enseña en los colegios o es una asignatura residual o anecdótica, la muerte y “genocidio” de nuestra lengua está camino de producirse.

Esta triste situación del idioma cervantino, se ha producido con la necesaria complicidad y labor del PP, que con sus cesiones a las Comunidades Autónomas (Por cierto, en la novela 1984, esa figura taifal, no existía). han tragado con todo ya que, en el fondo, no dejan de ser “la marca blanca del PSOE” y su único objetivo es entrar a formar parte del Gobierno del Gran Hermano.

Tenemos que dar la batalla cultural, empezando por el lenguaje y defender, sin miedo y sin complejos nuestra lengua. No dejemos que los esbirros del Gran Hermano consigan que 1984 deje de ser una distopía y se convierta en una triste realidad.

En el siguiente artículo seguiremos analizando la obra de Orwell.

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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