Publicidad en la contratación pública como garantía de integridad

La Administración Pública tiene la obligación de actuar siempre con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho, lo que es fuente de integridad y transparencia en los procesos de contratación, y todo ello bajo la premisa de que la actuación administrativa es servir los fines generales, lo que ha de hacerse dentro de los límites de la legalidad.

En este sentido recordemos que la Constitución Española, arts. 9.1 y 3 y 103, lo regula de tal manera que el derecho español no deja ningún espacio franco o libre de Ley, es decir, que todos los actos y disposiciones de la Administración han de someterse a Derecho, han de ser conforme a Derecho. El desajuste, la disconformidad constituyen infracción del Ordenamiento Jurídico y da lugar a la privación de validez (nulidades). Cuya aplicación es determinante en los procesos de contratación pública para garantizar la integridad, transparencia e igualdad de trato.

Es en este contexto en el que se puede buscar la garantía de integridad y de transparencia de los procesos de contratación pública, y con ello también se garantizará la igualdad en el proceso de contratación pública.

Por ello, la falta de transparencia y publicidad en relación a la empresa o proveedor de material sanitario con el que el Gobierno de España contrató y que, además, tuvo como consecuencia la necesaria devolución del material por no cumplir las exigencias mínimas y, por tanto, por ser un material defectuoso, es un grave incumplimiento de los preceptos legales, y por tanto, atenta contra la integridad en la contratación pública.

La integridad en el ámbito de la contratación pública es una exigencia clave para el buen funcionamiento de las Administraciones Públicas. La regulación de normativa que impone requisitos y propuestas concretas facilita el cumplimiento del requisito de integridad en el proceso de contratación, tan necesario, y tan exigible por parte de los ciudadanos e interesados.

La transparencia está relacionada profundamente con la integridad, sin transparencia, es difícil garantizarla. Los procedimientos opacos facilitan comportamientos poco éticos, y dificulta el control por parte los particulares y otras Administraciones Públicas de los procesos de contratación. Por ello se hace tan necesaria la transparencia y publicidad en este caso.

David Muñoz

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