Rebeca

Ahora que estamos en plena ola de calor (ah, no, que ya la hemos pasado) quizá una de las cosas que menos me apetezca es ponerme una rebeca, palabra.

 

Pero me gusta cómo suena: rebeca. Me parece tan de aquí, tan entrañable. Y, sin embargo, el nombre no es nuestro: tuvo que llegar Alfred Hitchcock con la película homónima (buenísima, por cierto, como todas las suyas) para que pudiéramos denominar esa prenda de punto, abotonada por la parte de delante, con el primer botón a la altura del pecho y con cuello de pico; la protagonista así se llamaba y salía en escena con ella.

¿Quién no ha oído esa expresión de “aquí por la tarde tienes que ponerte la rebequita”? También es verdad que cada vez se oye menos; como mucho, en boca de gente de una edad (tampoco vamos a desvelar ahora misterios, no) con cierto tono de sorna, como guiño a lo que hemos oído a nuestras madres o abuelas.

Y evoca, eso, caídas de tarde que refrescan el ambiente caldeado durante todo el día. Días con temperaturas altas propias de verano, pero tardes frescas. Yo añadiría un ingrediente: tardes de rebeca traen noches de manta… en verano. ¿No suena bien?

Siempre me han llamado la atención esas personas que en esta época y en los dos meses posteriores (o tres) van con su manguita larga. En el fondo es envidia, de la sana, de la buena. El resto de los mortales (bueno muchos, la mayoría, o algunos, si eso) nos derretimos sin salir de casa. Solo estar tecleando delante del ordenador, solo estar respirando para vivir, solo existir, supone una subida de temperatura corporal exagerada; sin hacer nada, así, por la cara. Pero no es una queja. Total, el calor ya viene dado, nos quejemos o no ahí va a estar, fiel a su cita.

Personalmente tolero mucho mejor el frío. Si, voy contra el mundo, ¿y? En un sitio donde sale el sol prácticamente todos los días del año, decir que gusta más el invierno es como ir en dirección contraria. No estás bien visto: pero ¿y los días tan largos que hay en verano? Sí, muy largos, pero con algunos grados menos. ¿Y la cantidad de cosas que se pueden hacer en verano? También, es cierto, pero me sigue sobrando el termómetro. ¿Y la luz y el color del cielo? Que sí, que sí, pero …

En fin, os deseo buen verano.

Elena Rodríguez
Docente discente