Reflexión

La jornada de ayer, al igual que la de hoy, debieran transcurrir sin alteraciones importantes, al menos hasta que se conozcan los resultados.

Pero no, en este país somos únicos para decir una cosa y hacer la contraria.

Ayer, jornada de reflexión, hubo quien aprovechó para filtrar encuestas, amedrentar a los votantes de la otra parte e incluso para recomendar tonterías como la votación al Senado de 1+1+1. ¿Pero no habíamos quedado que estábamos en jornada de reflexión?

Esta jornada es en sí misma una incongruencia ya que lógicamente es el día en que aparecen publicadas todas las informaciones sobre el cierre de campaña del día anterior  de todos los partidos  y aquellos que menos calidad moral y ética tienen aprovechan cualquier oportunidad para seguir intentando “rascar” votos hasta última hora.

Una modificación en la Ley Electoral debiera plantearse suprimir la jornada de reflexión y así, por lo menos, la mayoría de los partidos seguirían haciendo lo que han hecho siempre pero sin incumplir la Ley.

Ejemplo, como siempre, lo ha dado, esta misma mañana, el “okupa” de Moncloa pidiendo a los electores, al salir de votar, en la misma puerta de su colegio electoral, el voto para conseguir, según él, una mayoría cómoda para gobernar. ¿Cómo este país puede permitirse tener un Presidente de Gobierno impresentable?

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