Rehenes del fuego

Rehenes del fuego

A veces me paro a pensar en todas las personas que me rodean, ya sean familia, amigos/as o simples vecinos del barrio.

 

Todos ellos tienen en común que los conozco desde hace muchos años, con muchos de ellos he compartido aventuras y amores, con otros nada más que un trato cordial y amable y con el resto no he pasado de saludarnos y sonreír cada vez que nos encontrábamos.

Pero esto no quita que hayan formado parte de mi vida en mayor o menor medida, a todos los he observado desde que los conocí y lo sigo haciendo y, ya con cuarenta y muchos, observo mucho trauma, traumas infantiles y no tanto, egos, soberbias, faltas de amor propio y recibido, valores y ejemplo… mucho trauma que arroja un dolor sufrido, cada uno por sus cosas, que hace mella en sus caracteres y personalidades, en su humor y empatía, en cómo se relacionan y cómo aman, en cómo tratan al resto y a ellos mismos… somos una generación interesante como poco, digna de análisis, creemos que tenemos el control de nuestra vida pero no somos más que títeres del resultado de nuestras heridas y de cómo las hemos afrontado.

No todos son igual de fuertes, ni han tenido referentes morales o ideológicos, muchos de ellos, simplemente, han tratado de salir airosos de cada pequeño trauma que la vida les ha puesto delante como quien apaga un incendio, parece que lo único importante es salir del bache y tirar para delante sin cambiar las actitudes, comportamientos y acciones que nos llevaron a atraer ese momento traumático.

Seamos más conscientes de lo que hacemos, hacia nosotros y hacia los demás, seamos coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos, no prediquemos que somos o aparentamos ser algo y que luego nuestro comportamiento sea lo contrario, tengamos más empatía, estamos rodeados de personas que sienten y sufren igual que todos nosotros y que, lo que hagas o digas, puede hacerles felices o dañar, no busquemos escapar de nuestros problemas subiendo el volumen de la música que oculta todo ese dolor, vacío y falta de amor que tanta y tanta gente tiene…

Somos el resultado de nuestras acciones, si quieres cambiar tus resultados cambia tu forma de hablar, de comportarte y de querer… todos tenemos traumas pero no todos se comportan igual ante ellos, ahí, en ese momento, cuando tenemos la oportunidad de actuar decidiendo la mejor opción ante una crisis, solo ahí, es cuando podemos tener el auténtico control de nuestras vidas…