Simulacro de Pleno Ordinario y “rifirrafe” evitable

Sin prácticamente Orden del Día en Despacho Ordinario todo se redujo a un simulacro democrático en el Despacho Extraordinario y a la comparecencia voluntaria de Mónica Barabás.

Tras la dacción de cuenta, único punto del orden del día, comenzó el despacho extraordinario.

Volvimos a los descansos de balonmano, 15-11. Este fue el resultado de todas las votaciones, faltaba un concejal del PP, para rechazar, una a una, las dos mociones presentadas por el Grupo Municipal VOX y las tres presentadas por el del PP.

La primera fue la presentada por VOX para la regeneración del mercado inmobiliario. Dio la sensación de que los miembros del Gobierno Municipal o no escucharon o no quisieron entender la exposición de Luciano Ferrer ya que la contestación en el debate no tuvo nada que ver con lo expuesto por el concejal de VOX.

Esta tónica se repetiría desgraciadamente a lo largo de toda la mañana, parece que las respuestas, más aún las réplicas, se llevan preparadas para soltar el “discursito” ideológico de turno, relatar lo realizado hasta la fecha en el asunto de que se trate  e ignorar los planeamientos de la oposición.

Más de lo mismo en la segunda moción de VOX en un intento de rebajar el IBI a las familias numerosas. La contestación de David Donate fue más un manifiesto feminista propio del 8 de Marzo que algo parecido al tema que les ocupaba en el momento. El “cordón sanitario” traicionó, sin duda, el subconsciente del teniente de alcalde.

También fueron rechazadas las tres mociones ya mencionadas del PP sobre la dignificación y soluciones para La Marjalería, la licencias para instalar mesas a los hosteleros de la calle Campoamor y el rechazo vecinal al proyecto de la Avenida de Lidón.

Para La Marjalería se usó la relación de lo ya hecho, para Campoamor la disculpa fue la Ordenanza Municipal y para la Avenida de Lidón la bonanza del proyecto que el Gobierno Municipal lleva “vendiendo” semanas basándose en las emisiones de CO2.

Todo “muy normal” si exceptuamos cuando el concejal de urbanismo, José Luis López, afirmó que Begoña Carrasco, concejal y portavoz del PP tenía “la cara muy dura”. La propia Carrasco recrimino sus palabras y la Alcaldesa le conminó a retirarlas. Ante la sorpresa general, López, dijo: “retiro las palabras de que tiene usted la cara muy dura…tiene mucho morro”

Lógicamente se montó el lío y aparecieron los gritos y las malas formas. Especialmente fue el concejal de Ciudadanos, Vicente Viudal, quien salió en defensa de Carrasco y tras recriminar su actitud a López abandonó el salón de plenos al que había llegado directamente del hospital tras recibir el alta médica. Un lamentable episodio indigno de los ciudadanos a quienes representan.

La Alcaldesa mantuvo la calma, pidió un receso y reunió a los portavoces en su despacho para reanudar el pleno minutos después, eso sí, con la ausencia de Vidal.

El pleno finalizó con la comparecencia, a petición propia, de la concejala delegada de administración electrónica e innovación digital, Mónica Barabás, para dar cuenta del ciberataque registrado en el Ayuntamiento y el plan de recuperación de la normalidad informática.

Para la concejal todo se ha hecho bien y se ha trabajado sin descanso desde el famoso día del ciberataque.

La oposición en pleno reconoció el trabajo y felicitó a los técnicos municipales pero criticando duramente la falta de previsión del Gobierno Municipal y la falta de inversión en seguridad informática.

Un pleno para olvidar donde la oposición se enfrentó, una vez más, al “rodillo” de Fadrell y donde seguimos sin saber casi nada sobre el ciberataque y  sus posibles consecuencias futuras.

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