¿Tropiezo o traición?

A la vista de todo lo que está ocurriendo en los tiempos actuales cabe pensar que las decisiones adoptadas por los social-comunistas que nos malgobiernan, tenemos que pensar que no se equivocan, ya que no aprenden de sus errores. Por lo que hay que deducir que es un plan plenamente concebido y amañado. Si nos...

A la vista de todo lo que está ocurriendo en los tiempos actuales cabe pensar que las decisiones adoptadas por los social-comunistas que nos malgobiernan, tenemos que pensar que no se equivocan, ya que no aprenden de sus errores. Por lo que hay que deducir que es un plan plenamente concebido y amañado.

Si nos atenemos a la concesión de los indultos a los sediciosos catalanes condenados por el golpe de estado, llegaremos a la conclusión de que hay razones más que suficientes, para ver que es una maniobra torticera y destinada a la destrucción de nuestro país.

Revisando la Historia de la Humanidad, en todas las civilizaciones, en todos los países y en todas las épocas se ha demostrado que todas las medidas políticas de amnistías, indultos o medidas de gracia han acabado con la repetición siniestra de los hechos que habían cometido los «agraciados o perdonados».

Podemos ver cómo, a lo largo y ancho del planeta Tierra, en todas las ocasiones que unos delincuentes golpistas han sido liberados y sacados de la cárcel, han tardado muy poco tiempo en repetir sus acciones que casi siempre se han saldado con centenares o miles de víctimas.

Desde Cartago a Roma, desde Egipto a China, desde India a Japón, podemos dar la vuelta al globo terráqueo para comprobar como esto ha sido una constante en la Historia del Mundo, sin distinción de razas, ni de naciones, ni de religiones. La magnanimidad y el perdón se han convertido en fuerza para el golpista y en gasolina para seguir manteniendo el fuego del delito.

Volviendo a la actual rendición del Felón Sánchez ante sus compañeros de cama, y para que no busque muy lejos en la Historia, sólo tiene que remitirse al año 1934, cuando su partido, en unión de los secesionistas catalanes encabezados por al ahora encumbrado Luis Companys, perpetraron un golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la República.

Corría el 6 de febrero de 1934, cuando el PSOE, varias fuerzas de izquierda, entre ellas ERC, provocaron un golpe de Estado contra la Segunda República. Ese mismo día Companys, que era presidente de la Generalidad de Cataluña proclamó «el Estado Catalán» con estas palabras:

«En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del poder de Cataluña, proclama el Estado Catalán de la República federal española y, al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo, los invita a establecer en Cataluña el Gobierno provisional de la República, que encontrará en nuestro pueblo el más generoso impulso de fraternidad, en el común anhelo de edificar una República federal, libre y magnífica»

 

Palabras éstas que son calcadas a las que oímos en boca de los secesionistas condenados, del gobierno social-comunista, de los sindicatos, de los empresarios, de la Iglesia, de los bien regados medios de comunicación y de los ilusos votantes del socialismo perverso.

Los golpistas fueron detenidos y trasladados a los buques Uruguay y Ciudad de Cádiz. Fueron juzgados y condenados en junio de 1935, a 30 años de prisión y encerrados en los penales de Cartagena y El Puerto de Santa María.

Muy poco después, en febrero de 1936, se produjo el «pucherazo» en las elecciones, con la victoria del Frente Popular, lo que propició que, «el oscuro objeto del deseo» de los socialistas que era liberar a todos los golpistas, consiguió que Manuel Azaña firmara el decreto ley de amnistía que los puso a todos en libertad,

El 29 del mismo mes, se ratificaba a Companys como presidente de la Generalidad y, además, se ratificaba a todos los consejeros en sus puestos. Pocos meses más tarde, el Gobierno de la Generalidad, armaba a los suyos y se embarcaba en la continuación de la guerra civil que habían iniciado en el 34.

Pero, mientras duraba el reino del terror de los sicarios de Companys la región catalana se convirtió en una de las retaguardias más sanguinarias de la Guerra Civil. Por ordenes directas de él o con su consentimiento, fueron asesinadas más de ocho mil personas por sus ideas políticas o religiosas. Se cebó especialmente con los católicos: fueron asesinados 4 obispos, 1.536 sacerdotes (el 30% del clero catalán) y miles de seglares por el mero hecho de ser católicos.

Para una mayor información consulten el siguiente enlace: https://www.outono.net/elentir/2017/10/15/lluis-companys-los-siniestros-hechos-que-la-propaganda-separatista-no-quiere-que-sepas/

Y esto es lo que pasará. Los sediciosos, delincuentes y golpistas lo volverán a intentar. Algo se les tiene que agradecer, no mienten, como sí lo hace el Felón Sánchez y toda su corte de asalta bolsillos de los españoles. Lo malo es que, salvo que el pueblo español despierte, conseguirán su objetivo.

Todo esto sirve como cortina de humo para al latrocinio a mano armada que están realizando los social-comunistas que no pararán hasta que España sea solo un recuerdo en los libros de Historia.

Desde luego todo esto es posible gracias a cómplices deleznables como la Conferencia Episcopal, a la que habría que recordarle el genocidio a que fue sometida por aquellos que ahora quiere que se les den prerrogativas magnánimas. Están demostrando un comportamiento barriobajero: «se arriman al sol que más calienta».

No digamos nada de la Patronal. Me gustaría que alguien me explicara como se le puede conceder una medalla al Mérito Militar a un individuo por el solo hecho de apoyar los indultos, Otra forma más de comprar voluntades.

Cada vez se demuestra más indispensable que se eliminen todas las subvenciones a empresarios, sindicatos, partidos políticos, Iglesias, ONGS y demás farándulas que están llevando a nuestro país a la ruina económica, de valores y moral.

Ya lo dijo Winston Churchill: «El que se arrodilla para conseguir la paz se queda con la humillación y con la guerra».

Tenemos que despertar, hay que luchar por la batalla de las ideas, tenemos que conseguir salvar a España de las garras del globalismo social-comunista.

Mientras tanto, se esconden todas las desgracias que asolan a nuestro país. Y tengamos claro, ni se equivocan ni tropiezan en la misma piedra es un plan preconcebido para acabar con la familia y los valores que representa.

¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luís Andrés Cisneros

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